Letras Desnudas

Mario Caballero

¿Hay justicia social?

Uno de los puntos cardinales de la Cuarta Transformación es la justicia social. ¿Hasta qué punto se ha logrado avanzar en esta meta al concluir el segundo año de la administración de Rutilio Escandón Cadenas?

La justicia social no es otra cosa que una vertiente de la justicia a secas. Por desgracia, es un concepto que ha estado ausente por muchos años en la vida de Chiapas, aunque no es un concepto nuevo.

En la Roma clásica se entendió por justicia la voluntad constante de dar a cada uno lo que le corresponde, lo que es suyo pues. Y con la llegada del cristianismo se le comenzó a definir como una virtud fundamental y se le reconoce como una cualidad de la voluntad, firme y constante.

Desde entonces, se entiende como lo más cercano al ideal del bien común. Se distingue como la forma más equitativa de distribuir los bienes de una comunidad. Es superar al máximo las desigualdades sociales y poner al alcance de todos, todo. Es asegurar oportunidades y acceso a las exigencias indispensables que una persona requiere para una vida digna, es decir, garantizar el derecho a una casa, vestido, sustento, salud, educación, recreación y seguridad.

Hoy, el nuevo régimen gubernamental habla de la justicia social como una posibilidad verdadera de que ésta ingrese a nuestras casas, a nuestra ciudad, a nuestras comunidades. No la menciona como una mera promesa repetida cada seis años, sino como algo de lo que podemos hablar como una meta por fin alcanzable. Pero repito: ¿hasta qué punto se ha logrado avanzar?

REALIDAD Y CONSTRASTES

Hasta hace dos años, un informe declaraba a Chiapas con al menos cincuenta años de atraso. Con el nivel más bajo en aprovechamiento educativo y el más alto en analfabetismo. Con más del 76% de la población en situación de pobreza. Con cerca de un millón 600 mil personas con rezago educativo, con menos de un millón con acceso a la salud y un millón 220 mil con posibilidades de alimentación diaria.

Sumemos a esto el clima de inseguridad, los conflictos por tenencia de la tierra, los conflictos magisteriales, estudiantiles y políticos; el despojo ilegal de terrenos; las elevadas tasas de delitos de alto impacto; la corrupción de los gobiernos pasados, la ingobernabilidad y la impagable deuda pública.

¿Cómo lograr justicia social en un estado profundamente saqueado y lastimado?

Para cualquier gobernante es fácil salir públicamente y decir que vamos bien, que hay seguridad, que se ha logrado fortalecer el sector salud, que hay oportunidades de desarrollo, que hay un cambio con el pasado reciente. Pero el mandatario estatal ha rehusado la demagogia y preferido ser responsable con su encomienda.

La sobriedad y la prudencia son elementos presentes en la conducta del gobernador Escandón Cadenas. Por sobriedad tiene un gobierno austero, alejado de las frivolidades y del despilfarro de recursos. No utiliza el dinero de los chiapanecos para capricho de los funcionarios ni para pagar privilegios. Tampoco para desplegar programas sociales con fines electoreros. Cada peso lo ha gastado en obras de mayor necesidad y dando prioridad a los que menos tienen.

Por ejemplo, hace unos días inauguró la rehabilitación y ampliación de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales en el municipio de Suchiapa. La importancia de esta obra descansa en que ayudará a cuidar la salud de más de 20 mil personas que durante varios años se vieron afectadas por consumir aguas con cierto grado de contaminación, mismo que produjo el desarrollo de diversas enfermedades.

También está la pavimentación de calles en distintos municipios de la entidad y la construcción y ampliación de una carretera en Arriaga, que beneficiará el comercio entre los pueblos de Chiapas y Oaxaca, pues facilitará a más de dos mil trabajadores el traslado de sus productos pesqueros. Sólo por mencionar algo.

Por prudencia ha resuelto que los temas educativos, de obra pública, de salud, entre otros, sean atendidos con estrategia, bajo estudios rigurosos, observando las indicaciones de los expertos y con respeto a la norma. Asimismo, ha ordenado que todos los conflictos se solucionen a través del diálogo y por los canales de la legalidad. No hay ahora represión a los movimientos, no se persigue ni encarcela a los opositores y el acoso y las cacerías políticas son asunto del pasado.

Ese cambio de actitud en la forma de ejercer el poder representa un aporte valioso a la justicia social, en tanto que la política estatal ahora respeta los derechos humanos, es cuidadosa del manejo de los recursos, garantiza las libertades y ejecuta la obra pública dando prioridad a las necesidades de la gente.

Pero hay otros aspectos a evaluar.

La justicia social se encuentra estrechamente asociada a aspectos como la equidad, el respeto y la necesidad de seguridad. Empero, va más allá de lo económico y lo material, ya que también aborda temas como el empleo, la igualdad de oportunidades, el estado de bienestar, la erradicación de la pobreza y el reconocimiento y respeto de los derechos humanos.

Hoy, gracias al trabajo constante de las Mesas de Seguridad, Chiapas pasó de ser una región convulsionada por los diferentes estallidos sociales y actos de violencia criminal, a estar dentro de los tres estados más seguros del país, con la menor tasa de delitos por cada 100 mil habitantes, según lo confirma la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública del Inegi.

Ahora bien, en el tema de combate a la corrupción se iniciaron 252 carpetas de investigación, 456 registros de atención y se vincularon a proceso a 14 servidores públicos por delitos relacionados a sus funciones. No es un asunto menor que en el último año se restituyeron más de 4 mil 400 hectáreas a sus legítimos dueños, de las que alrededor de mil 295 corresponden a áreas naturales protegidas.

En cuanto a la obra pública, se dio un importante fortalecimiento a la infraestructura vial, carretera y aeroportuaria. Se conservaron y reconstruyeron más de 2 mil kilómetros rurales y carreteras, con una inversión de mil 387 millones pesos. La inversión en pavimentación de calles fue de 422 millones 865 mil. La modernización y ampliación del Aeropuerto Ángel Albino Corzo consumió un monto superior a los 437 millones 669 mil pesos, ejercidos durante 2019 y 2020. Con esta última obra se mejora la calidad de los servicios y potencializa la economía del estado.

Algo en verdad sobresaliente es que durante los dos años de esta administración no se ha contraído ningún adeudo para el estado. Es decir, los programas sociales, los apoyos a los distintos sectores de la entidad, la obra pública, la operación del gobierno y la atención a los desastres naturales y contingencias, como la pandemia de Covid-19, se hicieron frente sólo con el presupuesto.

Recordemos que la administración de Juan Sabines Guerrero heredó al estado una deuda de más de 40 mil millones de pesos.

ENTONCES, ¿HEMOS AVANZADO?

Sí, al generarse fuentes de empleo, seguridad, inversión pública y combate a la corrupción, nadie puede negar que hay avances en materia de justicia social. Obviamente, falta mucho por hacer. Chiapas es un estado de muchos retos, pero con sobriedad y prudencia se está avanzando en el camino. ¡Chao!

[email protected]

Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *