Enrique Buenrostro/ Diario de Chiapas
En un video difundido sobre uno de los asaltos más recientes en Tuxtla Gutiérrez, se observa el grado de violencia que hay en la capital y la incapacidad de las autoridades municipales para hacerle frente.
Como escribió la persona que compartió el video desde su cuenta personal, solo es una muestra de lo que están enfrentando, “quienes aún creemos en nuestra ciudad, que hemos decidido no cerrar nuestros negocios, pero que estamos abandonados a nuestra suerte”.
En efecto, tras la difusión de este grabación sucedió otro asalto en una conocida empresa, igual, empleando violencia extrema y contribuyendo al deterioro en la confianza de los habitantes.
Como lo muestra la grabación, el hombre que ingresó al negocio llevaba consigo una pistola con la que apunta a una mujer mientras otros empleados se tiran al suelo y se cubren la cabeza.
El robo no solo se realiza sin ningún obstáculo, sino que los perpetradores se dan el tiempo para llevarse todos los objetos personales de los empleados, verificar que ninguna patrulla se acerca y verificar que no quede nada de valor en la oficina.
En apenas dos minutos, que es el tiempo que la grabación registra como el momento preciso del atraco, se evidencia lo que realmente está ocurriendo en la capital, mientras el gobierno de Carlos Morales Vázquez, encerrado en su discurso, insiste en que tienen una estrategia contra la delincuencia.
Los asaltos, como en este caso, están ocurriendo en el día, a plena tarde, en establecimientos de diversos giros y hasta en conocidos restaurantes sin que hasta el momento se conozca de alguna detención o identificación de los responsables.
Ni Carlos Morales Vázquez ni su secretario de Seguridad Pública y Tránsito municipal, Jorge Alexis Zuart Córdova han dado la cara por los atracos que han ocurrido casi a diario en los últimos 15 días.
Del segundo, no se conoce ninguna conferencia de prensa donde, como lo han hecho quienes lo antecedieron en el cargo, dé por lo menos un informe que permita a los habitantes tener idea de que está trabajando, intentando contener esta ola delictiva.
Ocultarse es, hasta el momento, la única estrategia que se conoce por parte del presidente municipal y de su subordinado, ambos evidentemente incapaces de explicar a qué se debe que la ciudad haya caído en la percepción de seguridad que se reafirma cada día que se confirman nuevos asaltos.










