Marco Alvarado/ Diario de Chiapas
Luego de más de un año de restricciones a la movilidad debido a la pandemia de coronavirus, hasta un 60 por ciento de la población está viviendo episodios de ansiedad y estrés, que tienen repercusiones tanto mentales como físicas.
De acuerdo con la especialista en envejecimiento, Ana María Rosales, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce que la humanidad enfrenta ahora un reto de salud enorme: la fatiga pandémica que están viviendo millones de personas.
Durante una charla de orientación que ofreció a través de su red social, detalló las características de esta fatiga, y la importancia de reconocer los síntomas y buscar la ayuda de los terapeutas o personal de salud especializado.
“Haber experimentado el confinamiento por tanto tiempo trajo consecuencias que la OMS reconoce hoy, y que preocupa porque tiene efectos en toda la sociedad, por ejemplo, hemos visto como hay personas que cansados ya de las restricciones, actúan de forma contraria a lo que piden las autoridades; se quitan el cubreboca, salen a las playas o actúan como si no existiera más el riesgo de enfermar o morir”.
También el anuncio de las vacunas generó un escenario similar, porque hay personas que confundieron esta protección con una inmunidad total, lo cual no es cierto, porque pese a estar vacunados el riesgo de contagio y de posibles complicaciones es real.
“Lo que estamos viendo es agotamiento y más problemas mentales como la ansiedad y la depresión, por eso pareciera que por momentos la población se está desbordando y actuando como si ya no importara”.
Se trata, dijo, de una consecuencia estresante a la que no habíamos estado expuestos por tanto tiempo, afectando cada vez más a poblaciones jóvenes.
De acuerdo con la especialista es importante prestar atención a la salud mental, reconocer que la fatiga pandémica no es culpa de las personas sino la consecuencia de un momento muy difícil que no debemos dejar a la ligera.
Hay quienes enfrentan el estrés prolongado y el hastío que sienten con cargas excesivas de trabajo, de actividades, alejándose, bebiendo o consumiendo drogas, todas ellas formas aparentes de escape que no contribuyen a mejorar, al contrario, pueden enmascarar problemas más grandes.










