A. Marroquín / Diario de Chiapas

De un día para otro, la capital chiapaneca se infestó de “chaquistes”.

Tanto en espacios públicos como parques y mercados, y en espacios privados como negocios, cajeros y viviendas la presencia de la mosca alazana que pertenece a la familia de los simúlidos, pero que es mejor conocido como chaquiste y/o chaquistles en el estado de Chiapas, se replegó por casi toda Tuxtla Gutiérrez y municipios de la región Metropolitana.

Sea por necesidad o por gusto, la ciudadanía tuxtleca ha manifestado su preocupación y molestia por el alto riesgo de ser picado por estos insectos, que pasaron de incomodar —con su presencia— a lastimar la piel con la extracción de sangre, tal como los vectores que caracterizan a las especies de Aedes, es decir, de los mosquitos del dengue, zika y chikungunya (chik).

De acuerdo con los habitantes de la capital, los espacios donde más molestias ha generado la presencia de chaquistes ha sido en las colonias de la zona norte-poniente y sur-oriente, pero con mayor presencia en el Parque Caña Hueca, Parque del Oriente, Parque de la Mujer Soldado, Mercado Juan Sabines, Mercado del Norte y en la Calzada de los Hombres Ilustres.

El investigador de la UNAM, Roberto Johansen Naime, precisó que el chaquiste es una mosca pequeña que cuenta con un aparato bucal que simula un pico y pincha para alimentarse; pero su saliva, al ser anticoagulante después de chupar sangre, provoca que brote una gotita de suero en el lugar de la picadura, lo que genera una roncha en la piel que causa una molesta comezón.

A lo anterior, el biólogo expone que esta especie es común en el trópico de Morelos, Chiapas, Guerrero, Hidalgo, y aunque es un simúlido no transmite oncocercosis, sí genera reacciones alérgicas y lesiones en la piel.

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