Desde mi Trinchera
Diego Victorio
Al PRI se le trataba como rey
Pablo, Juan y Manuel, todos acordaban cuotas -político-electorales- con el PRI. Cuando escribo esos tres nombres propios es en alusión a los últimos gobernadores que antecedieron a Rutilio Escandón Cadenas.
En el plano subjetivo, el PRI, ha sido oposición en Chiapas, los últimos 21 años, pero en el terreno de los hechos la historia es distinta.
Al poderoso -por antonomasia- tricolor, siempre se le respetó, en Chiapas, la figura de intocable e influyente.
De modo que, esas estadísticas que obtenía al término de cada proceso electoral -entre los años 2000 y 2018- eran votos acordados con el gobernante en turno.
Era tanta la genuflexión al expartidazo que Juan Sabines Guerrero, en la elección de 2009, en una épica ecuación, fraccionó aquellos doce distritos electorales federales en partes iguales.
El osado resultado de, -cuatro-cuatro-cuatro-, cuatro distritos para PAN, PRD y PRI, fue para no generar ningún tipo de menoscabo a la cúpula priista.
En el sexenio de Manuel Velasco Coello, el PRI cogobernó con el primer gobierno verde en la historia de Chiapas, por lógica, las cortesías fueron a raudales.
En la elección intermedia del sexenio de Velasco, 2015, el PRI en alianza con el PVEM, gobernaron las dos ciudades más importantes de la aldea: Tuxtla Gutiérrez y Tapachula.
Fueron mayoría en el Congreso local, siendo esmeraldas y rojos, primera y segunda fuerza, respectivamente.
Vaya, la oposición priista solo fue en teoría. No hubo posturas exacerbadas, de ningún tipo, en contra del gobierno.
En pago, al PRI, no solo no se le atacaba, se le ayudaba.
En ese renglón, los números que cosechó el Revolucionario Institucional, en ese intervalo sexenal, se debió a circunstancias totalmente ajenas a rentabilidad, operación y tejido fino de los entonces dirigentes.
Pongo de relieve esos antecedentes, precisamente ahora que una jauría de priistas decanos, -por consigna- desacreditan los resultados logrados por Rubén Zuarth Esquinca.
Traigo a colación la narrativa del pasado tricolor, porque da la impresión de que esos rijosos priistas tuvieran algún achaque patológico de memoria.
Hoy reclaman airadamente los 244 mil votos del PRI, soslayando que, en este proceso, el PRI fue realmente un partido opositor al sistema.
Por eso, llego a la conclusión de que el juicio sumario a Zuarth, es tendencioso y subjetivo y persigue intereses personales, de los mismos de siempre.
Porque, como cité líneas arriba, al menos los últimos veinte años, el PRI, por cultura, siempre simuló ser oposición. De alguna manera siempre recibió algún tipo de componendas del sistema para beneficiarse electoralmente.
Esta vez, que el proceso comicial fue democrático y sin concesiones para los contrapesos, el PRI es tercera fuerza política.
Esos 244 mil votos fue la expresión del voto genuino del PRI y, no una cuota “amarrada” en la mesa, con la clase del poder.
No veo, pues, los argumentos para linchar a Rubén Zuarth. No los veo. Al Tiempo.
Comentarios Atrincherados
*** Los datos finales colocan a Chiapas Unido como el partido que rompió la quiniela. Las proyecciones le otorgan entre diez y quince alcaldías. Serán bancada en el Congreso local con dos legisladores. Conrado Cifuentes, confirma sus habilidades en la operación política.
*** Otros dos que tejieron fino fueron Alfredo Ramírez y Maya de León Villard, dirigentes estatales de RSP y PES, ambos institutos políticos van a perder el registro nacional, pero lo mantienen en la arena local, e incluso, el Encuentro Solidario y Redes Progresistas tendrán representación en la cámara local y alcaldías. HASTA PRONTO.









