Roma no se construyó en un día
Mtro. Esdras E. Cruz y Cruz.
La frase que inspira este título alude a que se necesita de un gran esfuerzo, dedicación y tiempo para conseguir grandes o mejores estatus: Roma, la ciudad eterna, a lo largo de miles de años la gran ciudad romana soportó el ascenso y la caída del imperio romano, la constitución de los estados pontificios, el renacimiento, y la integración de la Italia que hoy conocemos, solo el esfuerzo, la acción y la dedicación permiten a lo largo del tiempo la concesión de cosas grandes.
En los últimos 700 años la nación que hoy conocemos como México era un territorio pluricultural conquistado por los españoles y dominado preponderantemente por el imperio azteca; fundada en 1325, casi 200 años después el imperio azteca fue vencido por los españoles y tlaxcaltecas, tras la consumación de la derrota de los pueblos indígenas se estableció el virreinato de la nueva España; durante los 3 siglos de la colonia española se da el proceso de mestizaje entre los diversos grupos indígenas originarios y los españoles, resultando de esto la identidad cultural actual y nuestro nacimiento de nuestra cultura mestiza. Evidentemente esta se construyó en ese largo periodo de acciones obscuras, explotación, abuso e injusticias que dio como resultado la independencia de la nueva España, posteriormente 200 años adelante como resultado de un movimiento independentista se instaura el imperio mexicano disolviéndose este dos años después y proclamándose la República Mexicana, la cual quedó formalmente promulgada en la constitución de 1824.
100 años después en 1924 la revolución mexicana, transformaría radicalmente las estructuras, políticas económicas del país concluyendo con la promulgación de una nueva constitución de 1917, más adelante vendrá el denominado movimiento de Reforma, las cuales fueron un conjunto de leyes principalmente como objetivo la separación de la Iglesia y el Estado y la eliminación del fuero eclesiástico y militar.
Toda esta crónica histórica tiene el propósito reflexivo con el objeto de serenarnos sin conformarnos, nuestra aún joven República Mexicana tiene aún 200 años de su fundación y sin que esto justifique el grado de injusticia social que hoy el pueblo mexicano aún padece, es importante seguir impulsando la modernización de nuestro país, su desarrollo y bienestar, estableciendo fórmulas sociales y de políticas económicas que corrijan cada vez más la exacerbada desigualdad mexicana.
Hoy en día la polarización de las opiniones que no son ideologías han hecho irreconciliables y sobre todo inidentificables, más aún el amalgamiento de todas las fuerzas políticas para combatir de manera conjunta al gran enemigo de México: la desigualdad y la pobreza, principales factores que en la historia política han llevado a conflictos armados.
Afortunadamente las diversas acciones gubernamentales que se han venido tomando en los últimos 30 años han si no eliminado el fantasma de movimientos armados han permitido mantener la calma y esperanza en la disminución de la brecha social: en educación, salud y empleo; hoy en día a pesar de los programas y acciones sociales de gobierno, la población mexicana en pobreza oscila cerca de 60 millones de personas, 2 de cada 5 personas son pobres, 2 más son vulnerables por sus bajos ingresos y solo una no es ni pobre ni vulnerable, lo que a 2 siglos del México independiente las cuentas que se presentan son sin duda muestran el fracaso institucional a lo largo y ancho del México contemporáneo.
No tengo la menor duda de que la presente administración federal tiene clarísimo la insostenibilidad de las condiciones de pobreza en que se encuentra el pueblo de México y bueno, no tengo ninguna duda porque el gobierno del actual presidente denomina a su gobierno con el slogan “primero los pobres” y para tal efecto la estrategia de combate a la pobreza se fundamentó en el establecimiento de programas de transferencias en efectivo como “sembrando vida” y “jóvenes construyendo el futuro”
México en el 2018 tenía el 48.8% de la población en situación de pobreza por ingreso y 16.8% en pobreza extrema, este es el estatus de pobreza que recibe el actual gobierno y el desafío para mejorar la vida de los más pobres claramente tendría que ser distinto el diseño de la política social que la implementada por los gobiernos que la antecedieron, sin embargo, lamentablemente a dos años y medio de este gobierno la pobreza ha venido en crecimiento, de acuerdo con el Consejo Nacional de Valuación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) se estima un aumento de casi 10 millones de nuevos pobres adicionales a los recibidos por este nuevo gobierno, es decir, ahora la nueva cifra es de 56.7% en pobreza, un crecimiento de casi 9 puntos porcentuales a los reflejados en 2018.
La creciente pobreza lapida las estrategias usadas para la disminución de la pobreza la lógica de los programas asistencialistas usados por los gobiernos anteriores al actual y la continuidad del uso para la atención y combate a la pobreza no ha logrado dar resultado benéfico a la población mexicana en pobreza: mantener el enfoque de los programas sociales en la lógica únicamente de palear los problemas que genera la pobreza evidentemente es ineficaz; para hacer eficiente en el mediano y largo plazo el proceso social y evitar que la pobreza crezca es inapelable cambiar el enfoque pasándolo a la tensión integral de la problemática económica y social de manera estructural, opinión que es compartida por expertos en la materia social ya no más prácticas ilusionistas, ya estuvo bueno de evadir la responsabilidad de los encargados de las administraciones gubernamentales, la transformación debe basarse en el diseño de una política social que garantice derechos universales, limitar que los programas sociales tengan una lógica clientelar y que para estar en condiciones de resolver al enemigo número uno de México, requerirá del esfuerzo de establecer los diálogos necesarios en unidad entre los distintos sectores de la política y de manera integral con todos los responsables institucionales encargados de la salud, educación, seguridad social, empleo, vivienda, inversionistas nacionales y extranjeros, así también, la revisión del gasto social en términos de desempeño, el monto asignado y evidentemente su eficiencia en el mediano plazo.
Todo esto requerirá el fortalecimiento de la política fiscal mediante reformas que replanteen el crecimiento económico y la recuperación del empleo. El desafío que tiene este gobierno de la cuarta transformación que ha reconocido la pobreza como su principal prioridad, cabe decir entonces que sin reactivación de la economía será un mito genial el combate a la pobreza sin el apalancamiento presupuestario.
Se necesita generar fórmulas que induzcan el crecimiento económico, incentivando la inversión ,.e impulsando la competencia económica que genere crecimiento sostenible; sin desarrollo económico no será posible construir una política social diferente que invierta y genere progreso y bienestar en la población mexicana, de lo contrario quedarán perpetuadas en estos dos siglos la visión irresponsable, ineficaz y obsoleta de todos los gobernantes que han encabezado todas las políticas sociales implementadas.
Sigamos participando y aportando ideas eficaces pues Roma no se construyó en un día.









