Marco Alvarado/ Diario de Chiapas
Entre grupos de padres, madres y docentes hay dudas sobre la pertinencia del próximo regreso a clases, anunciado para el lunes 30 de agosto, porque los contagios de COVID-19 no han disminuido y, como lo confirman las autoridades de Salud, nos encontramos en una tercera oleada de la pandemia, con un alto porcentaje de población que no ha sido vacunada y con el riesgo de que ahora los menores sean víctimas de este virus.
Con imágenes que han sido retomadas en redes sociales a través de diversas cuentas, padres y madres se suman a la exigencia de retrasar el retorno, o de ser posible, posponerlo hasta el próximo ciclo en tanto los programas de vacunación se completen y se proteja a los menores de 18 años.
Por su parte, la Secretaría de Educación Pública (SEP) ha sido enfática en que cuidará que los protocolos sanitarios se cumplan en las escuelas, y que esto haga posible el retorno a las actividades presenciales, con el seguimiento a los contenidos que durante el último año los alumnos obtuvieron a través de los medios digitales.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha propuesto que se realicen pruebas a los menores para detectar si están contagiados, y reconoce que el confinamiento ha tenido un impacto negativo en la salud mental de los niños, así como en la educación, el desarrollo y el bienestar social, tanto a corto como a largo plazo.
En este contexto, serán los padres, madres y la estructura docente la que tenga la última palabra y decidan si las aulas se reabren el próximo 30 de agosto.










