Marco Alvarado/Diario de Chiapas
“Era una mujer excelente, muy cariñosa”, recuerda su esposo mientras sostiene entre las manos un cuadro con su fotografía.
Su hija recuerda la angustia y el dolor que pasó, afectada por un cuadro grave de COVID-19, mientras la familia veía cómo un ser tan querido se extinguió por esta enfermedad.
La familia de Martha Elena Chavarría es una de miles de historias que nos recuerdan la peligrosidad del SARS-CoV-2, el virus del que muchos todavía dudan, pero que ha traído dolor en tantas casas, como en este caso.
El esposo de Martha cuenta que cuando escucha algún ruido piensa que es ella que anda por ahí, que sigue en la casa, acompañándolo.
Rememora las horas más duras, la impotencia de no poder hacer más que confiar en una mejoría que nunca llegó; “cuando me dijeron que había muerto di un grito y me caí en la cama”, cuenta mientras sostiene con fuerza el cuadro, el recuerdo de su esposa con la que construyó toda una vida.
El dolor por el que pasaron es evitable, por eso forman parte de las personas que se animan a contar su historia, y que están pidiendo a la población que sea consciente y aproveche la oportunidad de vida que da la vacuna.
“Así como hemos sido vacunados contra el sarampión, hoy podemos vacunarnos contra este virus, porque es un dolor muy grande perder a un familiar por esta enfermedad”, insiste la hija de Martha.
Estos testimonios, que está difundiendo el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), nos recuerdan que la pandemia es real, es mortal y es evitable si nos protegemos, mediante la vacuna, con el uso de cubrebocas, la limpieza constante de las manos y atendiendo las medidas de distanciamiento social, o de lo contrario, como se lamenta la familia de Martha, la pandemia va a continuar más meses, dejando a más familias afectadas por la pérdida de alguno de sus integrantes.










