José Natarén
Tuxtla Gutiérrez, Chiapas
La Poesía de Elva Macías
¿En dónde si no en la purificación de las imágenes se corrompe el recuerdo?
Elva Macías
Hace algunos días, tuvimos el privilegio de escuchar a la maestra Elva Macías en el homenaje luctuoso al escritor Eraclio Zepeda, organizado por Coneculta. Nació en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, el 10 de enero del año 1944 y su abuelo fue el bardo José Emilio Grajales (1872-1915), autor de la letra del “Himno a Chiapas”; es la poeta viva más importante de Chiapas, una de las principales voces del país y forma parte de la tradición de escritoras latinoamericanas relevantes.
Es posible pensar en la maestra Macías como parte de una tríada de poetas mexicanas, junto a Gloria Gervitz (1943) y Elsa Cross (1946), por razones biográficas y, por supuesto, literarias, de forma y fondo. Es evidente en su escritura, la presencia de la contemplación, el sentido sacro de la existencia y la sublimación del mundo, si bien la sensualidad y el amor, como los motivos históricos y geográficos, tienen sitio en los tres pensamientos poéticos.
En la poesía de Elva Macías se advierte el frágil equilibrio de la realidad, traspasada por la ley del cambio perpetuo. Imágenes óptimas para musitarse y cuya construcción evoca ideogramas orientales. Plasticidad y síntesis. Caligrafía de la palabra sublime, emergencia de la imagen prístina, memoria del tiempo original. Leamos “Al borde del camino de Li Tai Po”:
Bajo un árbol
el vino y mi corazón
se han embriagado uno del otro
y canto.
¿La belleza del verso proviene de refigurar la experiencia vital, como emoción decantada, con el dominio de la función estética del lenguaje, creando nuevos significados? Rendición, asumir la pasión amorosa, su dimensión trágica. Con acento conativo, se conjura al amado en “Voz escanciada” de “Círculo del sueño”:
Sean tus ojos
La única sedición de mansedumbre
Melancolía que se liquida en ámbar
Como la cicatriz de un amuleto.
Destaca también su trayectoria como promotora cultural, al frente del Museo Universitario del Chopo y como editora de “Voz Viva de México”; antologó a Raúl Garduño y Enoch Cancino, trabajo editorial necesario en Chiapas. Ha colaborado con revistas como: “Plural”, “Revista de la Universidad de Memphis” e “ICACH”.
Su aportación a la literatura ha sido reconocida con el Premio Iberoamericano Ramón López Velarde (2017), el Premio Nacional de Poesía Carlos Pellicer (1994) y el Premio Chiapas de Literatura Rosario Castellanos (1993).
Justo, junto con Rosario Castellanos, Elva Macías es la autora chiapaneca cuya obra ha sido ?y será? estudiada y reeditada, mucho más allá de nuestra entidad. Una publicación óptima para aproximarse a su obra es la antología “Hoja de plata” (2009).
Leamos con atención la poesía de Elva Macías y nos reconozcamos en su palabra.










