México ante la ONU: La Cuarta Transformación para el mundo
Ulises Lara López
De las ocasiones en que México ha tenido alguna función en el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), desde 1946 hasta el 2010, y de los mandatarios de nuestro país que han pronunciado algún discurso en tan importante sede, la participación del presidente Andrés Manuel López Obrador no tiene parangón alguno, por su alcance, profundidad e importancia para la comunidad de las naciones.
En la historia de México, y de su diplomacia, los temas tratados en el pleno de la ONU se habían enfocado en los aspectos políticos del momento, sobre situaciones nacionales complicadas que requerían el apoyo de otras naciones o en expresar la posición de nuestro país ante los conflictos internacionales.
El anuncio de la intervención del mandatario mexicano en esta Organización Internacional, presidiendo el Consejo de Seguridad, despertó en sus detractores las más acérrimas críticas, y hasta las más vulgares mofas, debido a los temas y las propuestas específicas en torno a la lucha contra la pobreza y la corrupción, como elementos sustantivos para la seguridad mundial, lo que ningún mandatario tuvo la visión y la entereza de plantearlos de manera frontal.
Con base en ello, en su discurso, el presidente Andrés Manuel López Obrador propuso extender a todo el planeta las tareas llevadas a cabo en México, externando que “hemos aplicado la fórmula de desterrar la corrupción y destinar al bienestar del pueblo todo el dinero liberado con el criterio de que, por el bien de todos, primero los pobres”. Además, sostuvo que «Sería insensato omitir que la corrupción es la causa principal de la desigualdad, pobreza, violencia, migración». Más aún, instó a que la ONU se reforme y tome acciones contundentes contra la corrupción en el mundo: “es necesario que el más relevante organismo de la comunidad internacional despierte de su letargo”.
Así mismo, anunció que México propondrá a la Asamblea General de las Naciones Unidas un Plan Mundial de Fraternidad y Bienestar con el objetivo de garantizar el derecho a una vida digna para 750 millones de personas en el mundo que sobreviven con menos de dos dólares diarios, el cual sería financiado con la contribución voluntaria anual del cuatro por ciento de las fortunas de las mil personas más ricas del planeta; con una aportación similar por parte de las mil corporaciones privadas más importantes por su valor en el mercado mundial, y con la cooperación del 0.2% del PIB de cada uno de los países integrantes del G20, contando para ello con la colaboración del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.
Como en toda democracia que se precie de serlo, habrá quien no esté de acuerdo con el desempeño del presidente de México y su participación en la ONU, pero también quien reconozca, en su justa dimensión, la trascendencia del trabajo y de los proyectos emprendidos para revertir la pobreza, la corrupción y la desigualdad, que siguen siendo pesados lastres para un gran número de naciones.
Por todo ello, en esta ocasión en que México preside el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, con la presencia del presidente Andrés Manuel López Obrador, ha significado una proyección internacional con recobrado liderazgo continental.
De esta manera podemos decir, sin temor a equivocarnos, que renovados alientos de cambio llegan al concierto de las naciones, pero como alguna vez escuché: finalmente el velamen del barco y no el viento será quien determiné hacia donde queremos llegar.









