Siniestro escenario del Conejobús, de Juan Sabines

La línea que sustituyó a las rutas 1 y 2 en Tuxtla Gutiérrez, se hundió en el abismo; las chatarras y quemadas unidades son el ejemplo del gobierno que tuvo Chiapas de 2006 al 2012

 

Edén Gómez Bernal/Diario de Chiapas

Un cementerio de ‘conejos’ es en lo que se ha convertido lo que un día fue el taller y base del Sistema de Transportes Urbanos de Tuxtla S.A. de C.V., mejor conocido como el “Conejobús”, derivado del fracaso de uno de los proyectos más promocionados, pero con poca funcionalidad.

Al poniente-sur de la capital del estado, a un costado de las instalaciones de la Secretaría de Protección Civil de Chiapas, se encuentra una “base”, o por lo menos eso fue en su momento y en la creación del sistema Conejobús, donde ahora es un espacio que alberga a decenas de unidades inservibles, quemadas, pintadas o chatarras.

Diario de Chiapas realizó un recorrido y se observaron más de 40 unidades en estado deplorable, sin que autoridad alguna haga algo al respecto, dejando en claro que se sepultó este proyecto de transporte que prometía innovación, cuidado al ambiente y sobre todo calidad en el servicio para los ciudadanos capitalinos.

Fue en el año 2010 cuando el entonces gobernador de Chiapas, Juan Sabines Guerrero, inauguró de manera formal este transporte en la capital, señalando que se tendría mayor funcionalidad en las principales calles de la capital, y con esto se abonaría a la seguridad y confort de los usuarios.

El Conejobús sustituyó a la ruta 1 y 2 de Tuxtla Gutiérrez, reemplazó a por lo menos 90 unidades de estas mismas rutas, teniendo la expectativa de atención a por lo menos 70 mil usuarios, integrando a 104 socios dueños de por lo menos 139 concesiones.

En lo correspondiente a la inversión de esta modalidad de transporte, se dio con la inversión de 127 millones de pesos, teniendo como precio unitario de cada unidad en promedio de un millón 410 mil pesos, para con esto poner en circulación a 91 unidades del Conejobús.

 

LA REALIDAD

 

Los usuarios, concesionarios y transportistas de diversos sectores señalaron que no habían garantías para que este transporte fuera funcional, tanto por costos, capacidad y sobre todo el sustento para quienes vivirían de ello.

Hoy la realidad es completamente distinta, ya que no se cumplió en nada de lo prometido por parte del actual cónsul de Florida, Juan Sabines.

El transporte prácticamente ha desaparecido, las unidades, casi en su totalidad se encuentran inservibles, hoy tiene a más de 100 socios pidiendo el pago de más de 70 millones de pesos que se les adeuda por 25 meses que no se les paga por la utilización de sus placas, además de que no se las devuelven para trabajar.

Los usuarios han tenido que regresar a las combis en la ruta 1 y 2 de la capital del estado, mientras que estas unidades, que prometieron ser una innovación y alternativa de mejora en el transporte, siguen despedazándose en el lugar que se le ha denominado el “cementerio de los conejos” en la capital.

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