Buscar el equilibrio, fundamental

Marco Alvarado/Diario de  Chiapas

La salud mental debe estar entre las prioridades de atender y cuidar, y si algo no está bien hay que buscar la atención de un especialista, destacó la psicóloga adscrita al Hospital de Especialidades “Vida Mejor”, Angélica Díaz Álvarez.

Se habla mucho de la salud física, pero muy poco de la mental, especialmente porque hay muchos mitos a su alrededor, como que se trata de algo para gente loca, lo cual es falso.

La especialista recordó que la salud mental y física van de la mano, por lo que es prudente buscar el equilibrio para poder canalizar las emociones, ya que, aunque la persona no se dé cuenta, en la vida cotidiana se pueden presentar ciertos aspectos de estrés, y más en contextos como sucede actualmente, con la pandemia de Covid-19.

Los trastornos más comunes son: depresión, ansiedad, estrés, que si no se atienden a tiempo, pueden terminar en desenlaces fatales.

En México la depresión es la cuarta causa de discapacidad en cuanto a la pérdida de años de vida saludables; ocupa el primer lugar de discapacidad para las mujeres y el noveno para los hombres, condición que, según las estadísticas, padecen 15 de cada 100 habitantes.

A escala mundial, aproximadamente 280 millones de personas tienen depresión, y en el peor de los casos, desemboca en la muerte, por lo que se relaciona este padecimiento con más de 700 mil suicidios cada año.

Sin embargo, pese a los efectos que genera esta condición, continúa rodeada de estigmas, y quienes la padecen son cada vez más, especialmente en el contexto de la pandemia de Covid-19. 

Descrita desde hace siglos por distintas culturas, lo que hoy llamamos depresión es la manifestación psiquiátrica más frecuente en los seres humanos, y se presenta en estados ligeros pero de larga duración, o en la llamada enfermedad maniaco-depresiva o bipolar.

Las personas que empiezan primero con anhedonia, y que desconocen que la padecen, se sienten culpables por no disfrutar de aquello de lo que mucha otra gente disfruta y que antes les hacía tan felices. Sienten vergüenza y creen que su entorno no les va a entender. Este hecho obstaculiza que puedan recibir asistencia y, muchas veces, retrasa su tratamiento.

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