• Rubén Stevens Juárez Cameras, de 23 años, iniciaría estudios universitarios este 2022; murió en un accidente de la Ruta 7301, pero a la fecha, el “poderoso” transportista, Julio Arturo Chong Kuan alias ‘El chino’, no ha indemnizado a los familiares
• “Con dinero todo se compra”, le dijo el transportista a la dolida familia del chofer que yace bajo tierra
Jeny Pascacio/Diario de Chiapas
Rubén Stevens Juárez Cameras, de 23 años, planeó estudiar la universidad este 2022 y dejar de trabajar como chofer de la ruta 7301, propiedad del poderoso transportista, Julio Arturo Chong Kuan alias ‘El chino’.
El joven condujo unidades viejas con constantes fallas mecánicas por más de cuatro años y durante ese tiempo no tuvo ningún tipo de prestación ni seguro de vida, “tres días trabajaba porque los otros cuatro arreglaban el carro”, recuerda María Reina Cameras Gumeta, abuela y responsable de la crianza de Stevens desde que nació.
En el zaguán de su casa, María Reina colocó un significativo altar con dos fotos de Stevens rodeadas de imágenes de santos y de la Virgen de Guadalupe. Si apaga la veladora, enciende los foquitos, pero nunca olvida dejar una luz encendida en ese pequeño rincón dedicado a su nieto.
El pasado 18 de julio, Stevens desayunó con sus abuelos antes de cambiar el turno de la unidad 7301 con Edgar Fabián Nandayapa Urbina.
“Tenemos testimonios que la combi venía fallando y Fabián cometió el error que no le avisó a Stevens que no respondían los frenos y no le avisó al checador, no dijo nada”.
Stevens subió al colectivo como copiloto antes de que Fabián concluyera la última vuelta “se subió porque iban a cargar gasolina en la siguiente colonia”. Pero en la pendiente de la segunda sección de Chapultepec fallaron los frenos de la unidad.
“Fabián en lugar de meterse en el módulo para evitar la bajada, perdió el control y la combi se fue encarrilada y rebotó en dos postes, de ahí se impactó contra el pavimento y luego como que reparó”, cuenta la abuela de 62 años.
Cuando la combi circuló a toda velocidad en el bulevar principal de una de las unidades habitacionales más grandes de Tuxtla Gutiérrez, Stevens logró advertir con señas y gritos que se apartaran del camino.
El vehículo era del 2004, descuidado e inseguro para los tripulantes. María Reina recuerda que le explicaron que, por esas malas condiciones, varias piezas se salieron de su sitio y Stevens recibió todo ese peso en la columna, además “tuvo golpes en los pulmones y el riñón”.
La sexagenaria regresaba de un mandado cuando vio el alboroto, “pero nunca imaginé que fuera mi hijo, mucho menos el más grave”. Continuó su camino y más tarde recibió la noticia por una de sus hijas.
Un joven rescató algunas pertenencias de Stevens y llamó a la familia, “dicen que le estuvo haciendo aire con una playera en lo que llegaba la ayuda y yo le agradezco mucho por eso”.
NEGARON ATENCIÓN
Stevens fue trasladado a la Cruz Roja Mexicana junto a Fabián y cuatro pasajeros, pero solo a él lo rechazaron por la gravedad de sus lesiones y fue ingresado al Hospital General Dr. Jesús Gilberto Gómez Maza el mismo día del accidente.
Entonces Julio Arturo Chong Kuan tenía conocimiento y respondió dos llamadas de Rafaela Juárez Cameras, tía de Stevens.
“El chino dijo que iba a llamar a la aseguradora Banorte, eso dijo” y no volvió responder el teléfono. Mientras, Stevens no podía respirar y se quejaba del dolor, “pedimos que se atendiera y nos comenzamos a mover a conseguir dinero para pagar porque le hicieron una cirugía”, recuerda Rafaela.
El caso se hizo mediático y la presión también incrementó para la familia. Relatan que Julio Chong enviaba a los mismos choferes a sacar información, incluso para ofrecer dinero a cambio de silencio.
En el hospital, los médicos informaron sobre la pérdida de movilidad de Stevens, “quedó paralítico” y fue dado de alta un mes después a pesar de la gravedad de su estado de salud.
La familia presume que Julio Chong intervino para que, después del alta, le negaran la atención médica en tres ocasiones más, aun con la neumonía que presentó el joven como secuela del accidente y complicación por asma.
En ese mismo hospital público le prometieron rehabilitación. Como Stevens perdió la movilidad del cuello a los pies, pagaron cerca de mil 200 pesos a una ambulancia para el traslado, “pero el neurólogo Ricardo Solís, llegó dos horas tarde y nada más para decirnos que ya no se podía hacer nada”.
La familia tuvo que hacerse de equipo médico, oxígenos y cubrir gastos de medicamentos que les negaron en el ‘Gómez Maza’; y era recostado sobre una colchoneta en una urvan para ser trasladado a citas médicas de urgencia y con particulares.
‘SE PUDO EVITAR’
El 22 de noviembre de 2021, Stevens falleció. “Pero se pudo haber evitado”, lamenta Rafaela y recuerda las veces en que en nombre de Julio Chong le ofrecieron dinero a cambio de permitir la impunidad.
“Mi hermano se fue triste y decepcionado. Cuando la combi tenía fallas de frenos mi hermano pedía que el mecánico llegara, era responsable y apoyaba a mis papás económicamente; era un buen trabajador para El chino, y le dio la espalda”.
Una semana después del accidente, la familia de Stevens inició una carpeta de investigación ante la Fiscalía General del Estado de Chiapas, pero hasta ahora no hay ningún avance, “primero fue por el accidente y luego por asesinato, pero hay nada. Y coincide con que Julio Chong siempre dice que todo lo puede comprar con dinero”.
“A sus choferes les decía que si atropellaban a alguien que le volvieran a pasar la llanta porque le sale más barato muerto que vivo. Sabemos que a Fabián le ofrecieron 100 mil por decir que Stevens no trabajaba como chofer de ‘El chino’”, enfatiza la tía de Stevens.
Ni las investigaciones ni ningún otro procedimiento han favorecido el caso de Stevens. La familia recibió este mes el acta de defunción, “nuestros abogados, hasta los que dicen ser de derechos humanos, terminan vendiéndose”.
María Reina y Rafaela piden justicia para Stevens. Exigen que las partes involucradas reconozcan su responsabilidad en el accidente, pues estos casos ocurren en innumerables ocasiones, pero las denuncias son ‘apagadas’ por la corrupción en el interior de las instancias encargadas de la procuración de justicia.
Asimismo, de las dependencias encargadas organización del transporte público, como la Secretaría de Movilidad y Transporte, que no aplican sanciones a los líderes que mantienen en pésimas condiciones las unidades que trasladan a cientos de ciudadanos durante 15 horas al día, los siete días de la semana.
“Queremos justicia, queremos que la Fiscalía investigue el caso para que nadie más viva esta pesadilla. Queremos apoyo de derechos humanos, queremos que no se quede en la impunidad, quiero justicia para mis papás que están enfermos y vieron morir a su nieto, pero que en realidad fue su hijo durante 23 años”.










