• “COVID-19 – suicidios: Muchas personas perdieron su empleo por el encierro abrupto que atravesó la sociedad, así como mujeres que sufren violencia intrafamiliar tuvieron que convivir aún más con su agresor por falta de actividades”: Doctora Mireya Gómez
Zuri Díaz /Diario de Chiapas
La pandemia ocasionada por el virus COVID-19 ha tenido un efecto negativo en la vida de las personas. Enfrentarse a nuevos retos se ha convertido en una rutina estresante y abrumadora, desencadenando una serie de problemas emocionales que pueden ser letales.
La depresión se caracteriza como un desorden en los estados de ánimo de una persona y se manifiesta conforme a las distintas etapas de la vida, la pérdida de interés en actividades cotidianas, alejarse de los seres queridos, así como alteraciones en los quehaceres escolares o laborales.
En Chiapas, las cifras de mortalidad por suicidio se han elevado; en 2018 se registró un valor de 9.5 por ciento, es decir, un aproximado de 145 personas y en 2019 con la aparición del COVID-19, los registros del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) reportaron un incremento del 11 por ciento equivalente a 200 personas.
Mientras que las cifras de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición apuntaron que entre 2018 y 2020, se contabilizaron 547 suicidios. Las edades en que se presentaron mayor incidencia fue de 15 a 19 años.
Basta con ver los periódicos o las noticias en internet para corroborar la cantidad de niños, jóvenes, adultos y adultos mayores que se han suicidado en Chiapas, la mayoría a consecuencia de la depresión.
El caso más reciente se dio en Comitán de Domínguez, donde una joven de 26 años originaria de Frontera Comalapa se quitó la vida luego de haber perdido la custodia definitiva de sus hijos y fue encontrada al interior de su habitación con una soga en el cuello.
SENTIRSE INÚTIL, FACTOR DE ALTO RIESGO
En entrevista con la psicóloga y paliativista del sector Salud, la doctora Mireya Gómez Liévano, mencionó que “el sentimiento de sentirse inútil, atrapado en un problema, y recrear acciones arrebatas, arrastran a la persona en un estado emocional frágil y susceptible a sus pensamientos más profundos, cuando una persona manifiesta su intención de suicidarse debe ser atendida de manera inmediata, ya que es probable que ya lo haya intentado y el resultado será concluir con éxito su pensamiento”.
Explicó que “existe una ligadura importante entre el COVID-19 y los suicidios, muchas personas perdieron su empleo, el encierro abrupto que atravesó la sociedad, así como mujeres que sufren violencia intrafamiliar tuvieron que convivir aún más con su agresor por falta de actividades”.
“Ver fallecidos con más frecuencia, el miedo a no contagiarse, el temor de no contar con un salario seguro, son factores de riesgo alarmantes para aquellas personas que estaban afectadas desde antes de la pandemia y con la llegada de ésta empeoró su nivel emocional”, señaló la doctora.
Las estadísticas de mortalidad registran que son más los hombres que se suicidan en comparación con las mujeres. Para 2020 el total de fallecimientos del sexo masculino en el país fue de 7 mil 818, mientras que el total de decesos femeninos fue de mil 427, de acuerdo con el Inegi.
El primer paso para tratar a un paciente diagnosticado con depresión es la aceptación de su padecimiento y estar de acuerdo con llevar un tratamiento psicológico.
En el segundo se trabaja de manera conjunta con el especialista en materia de salud mental y para ello se llevan a cabo dos tipos de tratamiento: el psicoemocional y el farmacológico, y en caso de sufrir una depresión grave es posible que se necesite una estancia hospitalaria hasta que el paciente presente mejoría.
¿QUÉ SIGUE PARA LOS FAMILIARES DESPUÉS DE UNA MUERTE AUTO INFLIGIDA?
La doctora Mireya recomendó a los familiares que se quedan con el dolor por la pérdida de un pariente a causa de un suicidio, asistir a terapia que los prepare para superar el duelo.
“La familia se queda en un estado crítico donde tendrán que lidiar con dos tipos de duelo: la pérdida del pariente y las críticas de la sociedad que en la mayoría de los casos son los principales estigmas que dañan a la familia”, es probable que se escuche decir: “Nadie lo ayudó, porque nunca se dieron cuenta que estaba mal, qué vergüenza”.
La muerte por suicidio siempre será abrupta y trabajar en la etapa de duelo con los familiares que se quedan con la carga social es muy importante para evitar que se repita la cadena que desemboca en depresión y finaliza en suicidio.
En una sociedad de tabúes, con desconocimiento y estigmas sociales, el trabajo de detección, aceptación y superación del trastorno depresivo puede parecer un camino agobiante. Ante esta situación es importante no minimizar el problema y acudir con expertos en busca de ayuda, antes de formar parte de las estadísticas de mortalidad por suicidios en Chiapas.










