- En la conmemoración del Día Internacional de la mujer se dijo que no son castigados el 98% de feminicidas; fueron más de 2 mil manifestantes que recordaron la histórica deuda que existe con las mujeres
Jeny Pascacio / Diario de Chiapas
“María de los Remedios Jiménez Gordillo, era el nombre de mi mamá; María Virginia Morales Jiménez, era el nombre de mi hermana, ambas fueron asesinadas el 20 de julio del 2013”, dijo Helena, sobreviviente y víctima de orfandad por feminicidio, durante el mitin que realizaron cerca de 2 mil mujeres en la entrada del Palacio de Gobierno de Chiapas.
La marcha conmemorativa del Día Internacional de las Mujeres partió del poniente de Tuxtla Gutiérrez, minutos antes de las 5 de la tarde.
Los bloques de mujeres caminaron de manera ordenada y bajo protocolos de seguridad. Realizaron pintas y pegaron imágenes en muros, ventanas, puentes y aceras, de hombres acusados de ejercer algún tipo de violencia.
“Jueces y fiscales, también son criminales”, “no que no, sí que sí, ya volvimos a salir”, “las hijas de una son las hijas de todas”, “que nos devuelvan a nuestros hijos”, “fuimos todas”, “la niñez no se toca”, fueron algunas de las consignas que retumbaron en el bulevar Belisario Domínguez.
El contingente se organizó en bloques de familiares de víctimas de violencias, sobrevivientes, activistas, artistas, creadoras, periodistas, estudiantes, además de la Red de familias víctimas de feminicidio, conformada por 20 familias; por mencionar algunas participantes.
Helena fue la primera en compartir el pronunciamiento de la Red de familias cuando las mujeres llegaron a la entrada del edificio institucional que ya estaba resguardado, en su interior, por un numeroso grupo de policías con equipo antimotines y bomberos; mientras otros uniformados patrullaban el primer cuadro de la ciudad.
LA VIDA DESPUÉS DE UN FEMINICIDIO NO EXISTE
“Tenía 13 años cuando mataron a mi mamá y a mi hermana, yo era una niña cuando vi el cuerpo sin vida de ellas, lastimado y violentado sexual y físicamente; mi lucha inició desde el día en que Víctor Hugo Aguilar Oliver las mató y con ellas, arrebató mi infancia, mi familia, nuestros sueños y toda mi felicidad”, dijo Helena.
La joven habló del dolor, del sufrimiento y cuestionó: ¿Cómo se atreven a ver el dolor y sufrimiento de las familias y aun así liberar a los feminicidas?, ¿Cómo le explicas a un niño que a su mamá la mataron y que ahora debe vivir con la familia del feminicida?
Recordó que nadie habla en voz alta del impacto en la niñez cuando es testigo de un feminicidio, “nuestras vidas son invadidas por duda, miedo, tristeza, impotencia y el dolor más profundo de una muerte lenta, una y otra vez ante la falta de justicia”.
En México el 98.5% de los feminicidas no son castigados y las alarmantes cifras también engloban la impunidad en todas las violencias ejercidas contras las mujeres. Se suma a la histórica deuda con “nuestras antepasadas y con nosotras”.
“No hay un solo día, un solo lugar, un solo espacio en el que podamos estar seguras, vivimos diariamente con la condena de ser asesinadas, vivimos en un México feminicida”, lamentó Helena.
La multitud encendió las luces de sus teléfonos móviles y se escuchó una y otra vez al unísono ¡no estás sola!, cuando Helena entregó el micrófono.
LO HICIMOS
DE NUEVO
La Red de familias pasó lista de las mujeres desaparecidas y víctimas de feminicidio, “María de los remedios: ¡presente!; Grecia Carolina: ¡presente!; Mariana Itzel: ¡presente!; no identificada: ¡presente!; Evarista: ¡presente!; no identificada: ¡presente!; no identificada: ¡presente! Por todas las que ya no están: ¡presente!; por las sobrevivientes: ¡presente!; por la vida y la libertad de las niñas y adolescentes: ¡presente!; por la vida e integridad de las mujeres chiapanecas: ni una más, ni una más, ni una asesinada más”.
Después, las reporteras y comunicadoras que acompañaron la marcha señalaron que la Red Nacional de Periodistas documentó 661 agresiones en contra de mujeres periodistas durante la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador; tres de ellas fueron feminicidios.
“Las agresiones en contra de las comunicadoras tienen una clara carga de género: hostigamiento y acoso sexual, difamación, ataques con cargas sexistas, desplazamiento forzado”, reza el pronunciamiento.
Denunciaron la violencia laboral desde sueldos bajos, nulas prestaciones y herramientas de trabajo, incluso de seguridad, “son muchas las compañeras que han tenido que dejar el periodismo porque no existen las condiciones para maternar ejerciendo este oficio”.
Las periodistas hicieron hincapié e instaron a que se deje de criminalizar la labor de informar, se respeten sus derechos y se castiguen las violencias que viven las mujeres en todo el territorio chiapaneco.
“¡Las que estamos luchamos y gritamos, por las que ya no están! Tu dolor es mi dolor #8M2022”.


















