Marco Alvarado/ Diario de Chiapas
Durante la última protesta de mujeres en la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, en Tuxtla Gutiérrez, fue notoria la exigencia de un grupo de ellas para que se atienda y castigue la violencia vicaria.
Se trata de una forma de violencia contra las mujeres en la que se utiliza a los hijos e hijas y personas significativas para ellas, como un medio para dañarlas o producirles sufrimiento, y que es perpetrada generalmente por los progenitores de las y los niños en los casos en que las agraviadas deciden terminar su relación o denunciar la violencia ejercida en su contra.
Sobre este tipo de violencia, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) recibió, en los primeros meses de 2020, diversas solicitudes de apoyo e intervención por parte de numerosos grupos de mujeres, quienes se identifican como víctimas de violencia vicaria.
Actualmente este organismo ha referido aproximadamente 150 casos de violencia vicaria en diferentes estados, proceso que ha permitido identificar un patrón de violaciones frecuentes a sus derechos y los de sus hijas e hijos, y la falta de aplicación del Protocolo para Juzgar con Perspectiva de Género emitido por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).
En respuesta, esta comisión solicitó a las autoridades judiciales, fiscalías y procuradurías de protección de niñas, niños y adolescentes en diferentes entidades, identificar los casos de violencia vicaria en sus respectivos ámbitos de competencia; así como garantizar que los asuntos en que se vean involucradas niñas, niños y adolescentes sean atendidos por personal experto y especializado en esa materia.
También se unió al llamado de las víctimas para que los legisladores analicen, impulsen y aprueben a la brevedad un marco legal que permita castigar esta forma de violencia.










