María de Angulo
Jorge Alberto Rincón Acebo jorgearinconacebo@alex
María de Angulo era diferente a como la pintarían posteriormente: delgada, de pelo rubio, como si descendiera de la familia de Habsburgo Trastámara venida a menos. Con su quijada prominente, que hace sobresalir su labio inferior. Pensante, observadora, para mejorar las condiciones de la vida de quienes la rodeaban, en el eterno ciclo de la recombinación.
Mujer símbolo femenino de la perpetuación de la vida.
Comenta que a las mujeres se les quiere para que sirvan y den hijos a quienes cuidan.
Aun en Atenas, cita Eurípides en Medea que formamos a los más miserables, aun la que tiene bienes: son usados para comprar un esposo. Ahora, si lees en latín, te consideran que no tendrás buen fin. Sin derecho a estudiar, a administrar sus bienes, aspirar a ser Obispo, Cardenal, Papa, Chamán, Cacique. Aun Isabel La Católica dependía de Fernando, a Juana de Fernando y su hijo Carlos. La papisa Juana fue destruida, Hipatía desmembrada, Sor Juana prohibida a publicar y leer. Safo olvidada, Elena de Troya reducida a mercancía política, Lilith reducida a diosa maligna, Eva a la ignorancia. Es mi deber que la hembra humana piense y no solo sea procreadora y servidora.
Así que como director espiritual de tus feligreses, diles: los diez mandamientos dicen ‘No te apropiarás de lo ajeno’. Justo es que les devuelva sus pocas cosas y su solar, a los padres de tan infortunada y muerta criatura, a consecuencia de la forma en que se manifiesta la creación, que en ello no hay nada de maldito, sino desdichado para la vida de la infortunada joven mujer.
Y usted María, no se pierda, que hay mucho de qué platicar con una mujer que sabe pensar.
Con todo gusto y usted me explicará el por qué es válido apropiarse por la guerra de lo ajeno…
Continuará, hay tela qué cortar.
Referencia
Leduc Claudine. La novia en Grecia Siglo IX al IV antes de Cristo. Historia de las mujeres Tomo I Página 331.










