¿Y las becas Benito Juárez pirateadas a jóvenes de Tonalá?
Al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, le están jugando chueco. El mandatario se esfuerza por mandar el mensaje de que en su gobierno ya no hay corrupción como sucedía antes, en el pasado, con los gobiernos conservadores, pero las acciones al interior de su gobierno, están manchando la titánica labor que quiere demostrar a través de la Cuarta Transformación.
Desde las mañaneras y en cualquier estado donde se encuentre, producto de sus giras de trabajo, López Obrador jura y perjura que la corrupción ha quedado desterrada en su gobierno. Sin embargo, algunas mentes desquiciadas realizan acciones que ensucian el trabajo institucional.
Desde antes de que asumiera su gobierno, es más, desde hace 20 años, antes de que asumiera la Presidencia, AMLO mandaba el mensaje de honorabilidad y transparencia en cada una de sus acciones.
Fuera de este escenario, a nivel local, hace una semana, en este mismo espacio se dio a conocer el fraude del que fueron objeto cientos de jóvenes de bachilleraro del municipio de Tonalá, a quienes les fue robado su dinero producto de las becas Bienestar que el gobierno federal le entrega a este sector para que se ayude en sus estudios.
Resulta inverosímil que a estas alturas, después de la denuncia pública, no haya ninguna autoridad oficial, principalmente de la delegación federal de programas de Desarrollo en Chiapas, a cargo de José Antonio Aguilar Castillejos, que se pronuncie para aclarar dónde quedó el dinero o por lo menos, que digan qué se está haciendo para ver el destino de los millones de pesos que le fueron vaciados de sus cuentas a los jóvenes, que de paso hay que decirlo, esperaban con ansias para invertirlos en su educación o en algunos problemas propios de las familias chiapanecas para sobrevivir en esta crisis económica que se padece en todos sus sentidos.
Los jóvenes están, como ha sido el proceder establecido desde la Secretaría de Bienestar de la Ciudad de México, en una plataforma con datos personales y correo electrónicos, y acuden a Banco Azteca para retirar el monto de sus becas bimestrales.
Los jóvenes del Conalep, CBTIS y Telebachilleratos comunitarios dieron a conocer a los medios de comunicación que la plataforma reporta que el recurso les fue retirado a través de recargas telefónicas, mercancías y otros productos.
Si se tratara de uno dos, tres y hasta diez casos, estamos seguros que se pudiese tratar de expedientes excepcionales, pero que sean miles, ya pone en duda la seriedad del programa de las becas Benito Juárez.
La demanda masiva interpuesta por los alumnos de estas instituciones educativas del municipio de Tonalá, pone en duda la eficacia en el manejo de los recursos. Banco Azteca tampoco ha dicho esta boca es mía y por tanto, las sospechas del robo del recurso, si es que así fue, recaen en la institución bancaria, propiedad del amigo del presidente AMLO, Ricardo Salinas y también de la propia Secretaría de Bienestar.
Lo extraño del caso es que hay un silencio sepulcral y tampoco nadie ha salido a dar la cara para decir que se está investigando. Sobre el particular, creemos que, al delegado federal, Aguilar Castillejos, el tema no le preocupa ya que lo que le ocupa en este momento son continuar con los amarres y reuniones que realiza él y sus grupos afines por todo el territorio estatal para consolidar su presencia como el candidato de Morena a la gubernatura de Chiapas para el 2024.
Al presidente AMLO alguien de su equipo debe decirle que este asunto es un duro golpe para su programa asistencialista, que debe pronunciarse porque está enterado del asunto y que habrá una investigación a fondo para deslindar responsabilidades y castigar a los responsables; o en su caso, explicar si hubo o no el depósito de los recursos de la beca Benito Juárez y con ello se acaban las especulaciones.
Lo cierto es que la política tardía para aclarar este penoso caso se deba a que está ocupado por la inauguración que hará hoy del nuevo aeropuerto, que, por cierto, ha sido motivo de demasiados comentarios, pero esto es “harina de otro costal”. Pero lo que sería peor, que el tema sea tomado como bandera política por los llamados conservadores, como el Presidente llama a sus adversarios.










