Mujer sobreviviente

Jorge Alberto Rincón Acebo [email protected]

¿Por qué no te casaste de nuevo, María de Angulo?
La mujer vive menos a consecuencia del parto, muere.
Si sobrevive, le toca ver fallecer a la mayoría de sus hijos a consecuencia de fiebres, diarreas, pústulas o incapacidad para respirar, con hervor de pecho.
Sería mejor que solo nacieran los fuertes, pocos sobreviven.
¿Algo debe de haber para evitar enfermar?
Se piensa que bañarse, elimina miasmas.
Esos niños sobrevivientes llegan a viejos.
¡Cuerudos son pie de cría, diseminan su semilla! Sucios y fuertes.
De encontrar alguien afín que le agradara… ¿volvería a matrimoniarse?
¿Tus días estarían contados por nuevos embarazos? Uno cada 15 meses. Si te casas a los quince porque así lo decidieron las familias, en 30 años tendrás 15 hijos. Si no mueres o no nacen cuachis (gemelos no idénticos).
Es ilógico atentar contra tu vida, contra Natura, buscar tu muerte.
Mujer viuda ha procreado, ganando el derecho de libertad, ser dentro de las líneas del decoro sin estar atada a un nuevo casorio.
Si sobreviviera a los sangrados mensuales y se me retirara la regla, sería demasiado grande, la mujer se deteriora. Se vuelve cueruda. Se dice que no está para los menesteres de los amoríos. Recordad: se dice que Catalina de Rusia enviudó y tuvo amoríos por ser la zarina. Cuchicheándose que murió a consecuencia de un acto con un hermoso corcel. Pienso que eso son maledicencias. Además, gracias al derecho divino, los Reyes designados por Dios, descendientes directos del padre Adán, están exentos de todo pecado. Las leyes civiles son para juzgar al pueblo y las penales para eximir al potentado. A pesar de ello, no creo que tan humana es una mujer de pueblo, como una zarina o reina.
Sin darle cuentas a la madre, presbítero, solicitar aprobación, mucho menos a los hijos.
No hay diferencia con la capitanía y la Nueva España. En Europa son igual de educados, en Prusia oriental la servidumbre vive en condiciones similares a nuestros campesinos, la aristocracia rural en una bucólica ignorancia, labradores de los rudimentos de educación.

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