Sin rastro de tres migrantes

Uno puede estar en peligro en el desierto de Arizona y dos más estarían en manos de las autoridades migratorias; piden apoyo de gobierno para encontrarlos.

Jeny Pascacio / Diario de Chiapas
Seis años después del desplazamiento de 14 familias del ejido Puebla, municipio de Chenalhó, hay propuestas de reubicación bajo condiciones que solo incluyen a los deudos de Guadalupe Cruz Hernández.
Desde el 2016 solicitaron el retorno, pero los gobiernos no generaron las condiciones para que éste se diera. El 29 de junio de 2021, de nueva cuenta, plantearon al gobierno del estado buscar otro espacio donde ellos pudieran vivir.
La respuesta fue positiva con la opción de reubicarlos en San Cristóbal de Las Casas, pero por los precios elevados de los terrenos se tornó imposible. No hubo más respuestas. Entonces los desplazados propusieron regresar a Chenalhó.
La iniciativa fue bien aceptada pero solo reubicarán a la familia de Cruz Hernández por ser la víctima mortal del desplazamiento, situación que generó preocupación en el resto de las familias.
El pasado 28 de abril tres jóvenes desplazados se vieron forzados a emigrar a los Estados Unidos. Partieron del campamento rumbo a Sonora y avisaron vía telefónica que a las 12:00 de la noche saldrían de Altar con rumbo a Arizona.
A las 3:30 horas de la mañana del miércoles 4 de mayo recibieron una llamada de Aurelio Cruz López (uno de los tres migrantes) que estaba huyendo de las autoridades, estaba perdido y desconocía el paradero de los demás compañeros.
Para las 8:00 de la mañana del jueves (5) recibieron un mensaje de voz en el que Aurelio avisó que encontró a otro de los compañeros, pero se habían quedado sin provisiones de agua y alimentos, “aun así seguirían caminando en el desierto hasta llegar a su destino”.
Unas nueve horas más tarde recibieron la llamada de un hombre que informó sobre el presunto desmayo de Aurelio Cruz López; que no aguantó la caminata y quedó inconsciente en el desierto, a 2 kilómetros de una carretera.
Desde entonces no saben nada de Aurelio, “aún no sabemos nada de él. Los dos jóvenes más, de manera extraoficial, sabemos que están en las instalaciones de migración norteamericana”.
“Hemos solicitado apoyo o ayuda al gobierno del estado, pero aún no hemos tenido respuesta alguna. La falta de voluntad, las condiciones impuestas del gobierno, la política de desgaste implementada por ellos sobre nuestro tema de reubicación, ha obligado a nuestros compañeros jóvenes a tomar decisiones que ponen en peligro la vida”, señalan los tzotziles en un comunicado de prensa.
Los desplazados hicieron un llamado al Estado mexicano a que, por medio de la Secretaría de Relaciones Exteriores, les ayuden a localizar a su hermano, “solicitamos apoyo a grupos de rescatistas solidarias y de migración de EU que nos brinden el apoyo oportuno”.
El 26 de mayo de 2016, las familias del ejido Puebla fueron desplazadas por un grupo paramilitar —bajo el mando de la ex alcaldesa Rosa Pérez—por negarse a votar por el candidato que abanderaba el Partido Verde Ecologista de México.
En el 2020, falleció Marcela Hernández Pérez, de 50 años. Durante el desplazamiento tres personas han perdido la vida por causas que desconocen, pues las familias tzotziles no cuentan con acceso a la salud.

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