Policías municipales, los abandonados

Marco Alvarado/Diario de Chiapas
El Estado mexicano debe asumir con seriedad el reclamo de los ciudadanos para que haya más y mejor seguridad, ya que no se trata de una moda ni de estar perdonando a los delincuentes, opinó el especialista en seguridad pública y seguridad ciudadana, Manuel Yáñez Gutiérrez.
Durante una entrevista para Diario de Chiapas, reconoció que es preocupante el aumento en las actividades delictivas que, erróneamente hace pensar que son los delincuentes quienes están ganando terreno.
“La delincuencia no ha rebasado a las instituciones policiales; las instituciones policiales no han crecido a la misma velocidad que la necesidad social. La delincuencia se organiza mientras la policía está desarticulada”.
Para Yáñez Gutiérrez, es claro que recae sobre el Estado mexicano la obligación de garantizar el acceso a la seguridad pública a través de todas sus instancias de seguridad, pero, para que esto tenga efectos hay que tomarse el tema con seriedad, destacó.
Al hablar sobre los retos para el sistema policial, comentó que los sistemas de seguridad pública y seguridad ciudadana deben evolucionar hacia la tecnificación y, en el mejor de los casos, la homologación, porque hoy resulta complicado coordinar operaciones entre las dos mil 202 corporaciones que hay en el país, del orden federal, estatal y municipal.
Son las corporaciones municipales las que, en su opinión, están en peores circunstancias pese a la responsabilidad que enfrentan; “el 99 por ciento de los delitos ocurren en las jurisdicciones municipales, y no es posible que las policías con más responsabilidad de hacer frente a los delitos sean las más abandonadas”.
Tampoco se trata de que los gobiernos municipales esperen los recursos federales, ya que “tienen que invertir a partir de lo que recaudan en mejorar a su policía”.
Una de las rutas que propone es precisamente reconsiderar si los municipios deben hacerse cargo de su seguridad, y entonces tendrán que invertir para que su policía tenga la capacidad de desarticular estructuras criminales y conductas delictivas.
Otro cambio que ve necesario, es comenzar a formar mandos de policías, que no se sustituyan cada tres años, y que sí tengan los conocimientos requeridos, ya que actualmente la mayoría de los que están al frente de la seguridad en los municipios “no tienen formación policial o no son policías”.
Sobre esto, comentó que al tener una formación de mando habría que hacer cambios legislativos, para que entonces quien esté al frente de una corporación sea aquel que sí tiene la instrucción de un mando policial.
“En este momento participo en una propuesta para capacitar a los funcionarios municipales, al menos a los regidores que están al frente de las comisiones de seguridad y protección ciudadana, para que sepan qué gestionar y qué pedir”.
Aunque es plausible atacar el fenómeno delictivo desde otros ángulos, tratando de mitigar la pobreza, por ejemplo, alertó del riesgo que implica abandonar la actividad policial, ya que el Estado tiene la legítima potestad de la fuerza pública, y renunciar a ello implica un alto riesgo en la administración del sistema de seguridad pública nacional, que se traduce en la inseguridad de la que tantos reclamos hay por parte de los habitantes.

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