Letras Desnudas
Mario Caballero
Hoy es 19 de julio de 2022. Es martes. No es un sábado de febrero de 1918, ni estamos de regreso en algún otoño de 1810. Hoy es un día nuevo y serán nuevos cada uno de sus segundos y de sus horas. Pero hay quienes quieren ver en este día fresco la repetición de un viejo día. Por eso nuestros recuerdos se vuelven, más que anteojos para ver la realidad, tapaojos para negarla.
El México y Chiapas de hoy son muy diferentes a los de hace apenas tres años. Hay cambios palpables en el escenario político, donde las formas de ejercer el poder son distintas a la rancia era del PRI y el PAN. También hay mejorías claras en la calidad de vida de las personas, que tienen más apoyos y oportunidades para satisfacer sus necesidades de vivienda, alimentación, educación y salud. Hoy existe un gobierno que da prioridad a los pobres.
A pesar de ello, lo que oímos y leemos todos los días de la oposición y de supuestos líderes de opinión es la negación de lo palpable, la terquedad de no querer aceptar la nueva realidad, donde las complicidades del poder y los excesos con cargo al erario público se acabaron y donde han surgido nuevos liderazgos políticos que proponen como fin primero y último, un cambio en la vida pública del país.
Ahí tenemos, al presidente Andrés Manuel López Obrador, quien, con tenacidad, empeño y –como él mismo lo ha dicho- terquedad, ha logrado inaugurar una nueva etapa política en México.
El movimiento que él ha inspirado es histórico en tiempos actuales. Como ningún otro líder político del mundo, es el único que propugna por el empoderamiento de las clases humildes del país.
Es el líder que se atrevió a nombrar a nuestro elefante por su nombre. Fue el político que durante más de una década no se cansó de registrar la desigualdad, la pobreza, la corrupción, la impunidad y de apuntar con el dedo el orden oligárquico que trajo todos los males que nos sumieron en una profunda crisis política, económica y social.
Ahora es el gobernante que, en base a políticas públicas y programas sociales, mismos que asisten a los adultos mayores, estudiantes, campesinos, personas con discapacidad, a pequeños empresarios, entre otros, está transformando la vida de millones de familias en México, que recuperaron la esperanza y las ganas de creer en la política.
EL LÍDER LOCAL
Otro de esos nuevos líderes es el gobernador Rutilio Escandón Cadenas, quien también creció políticamente registrando las necesidades y los problemas sociales de Chiapas. Asimismo, encabezando y participando en movimientos a favor de la democracia, la legalidad y por garantías a los derechos humanos de los chiapanecos, especialmente los que están en indefensión, pobreza y marginación.
Escandón Cadenas es un líder y un gobernante de resultados. Ha convertido a Chiapas en uno de los estados más seguros del país, su gestión frente a la pandemia es ejemplo a nivel nacional, ha alcanzado dirimir distintos conflictos sociales, magisteriales, estudiantiles y agrarios a través del diálogo y el respeto a la diversidad. Su gobierno podría ser recordado, entre otras cosas, por lograr una importantísima reconversión hospitalaria, para brindar servicios de salud de calidad a la ciudadanía, y por construir obras de infraestructura de gran impacto social.
EL LÍDERAZGO DE YAMIL
El presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso del Estado, Yamil Melgar Bravo, también ha surgido en estos tiempos como un líder político que convoca, que cabildea, propone y empuja las causas más sentidas de la sociedad.
Sin embargo, no ha estado exento de la crítica. No encuentro nada de malo en que un servidor público sea cuestionado en el ejercicio de sus responsabilidades públicas. Es lo que pasa con las personalidades relevantes en una democracia. Y cuanto mayor sea el rango que ocupen en la escalera del poder, mayor será la crítica. Lo que resulta grave en los cuestionamientos al diputado morenista es que no tienen una base sólida y sus conclusiones carecen de objetividad y argumentos confiables.
Melgar ha sido un protagonista discreto, pero certero. Ha logrado conducir al Congreso local con rectitud, honestidad, prudencia, recato y fomentando la participación política, el debate, los acuerdos y la unidad entre las distintas fuerzas partidistas que integran la actual legislatura. Esto no es un asunto menor. Y tampoco se puede ocultar: está a la vista.
Pero lo más destacable en él es su congruencia y voluntad política para sacar adelante los postulados de la 4T.
Como hijo de una sobresaliente familia política en el estado, supo aprovechar las oportunidades que ésta le dio para estudiar, adquirir conocimientos, prepararse y, a partir de ello, hacerse de una visión más nítida de la circunstancia y necesidades en la que viven miles de chiapanecos.
Por eso mismo, en la máxima tribuna de Chiapas Yamil Melgar se ha pronunciado por los derechos de la niñez, de las mujeres; por la protección de los derechos humanos de los migrantes y por las garantías de seguridad que estos merecen en su travesía por el país, igual como ha hecho el presidente López Obrador ante el gobierno de Estados Unidos, al que le ha demandado más apoyos, visas de trabajo y recursos financieros mediante programas sociales de combate a la pobreza.
Por otro lado, ha respaldado y reconocido la política de seguridad del gobernador Rutilio Escandón, bajo el entendimiento de que en el camino a la transformación de la vida pública de Chiapas se tiene que empezar por recuperar el tejido social. Y se ha venido haciendo con muy buenos resultados.
Ahora bien, hay algo destacable en el liderazgo de Yamil Melgar. Como decía Isaiah Berlin en un pequeño ensayo sobre el juicio político de que lo que en verdad cuenta en la política es entender una situación particular en su plena unicidad: olfatear esa mezcla singular de personas concretas y peligros únicos; entender la peculiar integración de esperanzas y miedos que bullen en un instante, revelar retos y oportunidades del instante. Encontrar el presente, pues. El buen juicio político –diría Berlin- depende del sentido de la realidad.
Al respecto, el diputado Melgar es un hombre de su tiempo y consciente de la realidad que impera en el estado. Comprende que una de las quejas más vehementes de la sociedad es respecto a la corrupción de los gobernantes. Por eso ha pedido en no pocas ocasiones que todos los funcionarios públicos, sobre todo los presidentes municipales, implementen una política de puertas abiertas, donde rindan cuentas a la sociedad y transparenten el ejercicio de los recursos públicos.
En días recientes, les envió un mensaje a los alcaldes chiapanecos diciéndoles que la mejor forma de hacer política es dando resultados a la ciudadanía. Es cierto, recuperar la credibilidad de las instituciones debe comenzar por hacer justicia social a los gobernados. Y esto es lo que propuso la 4T.
HOY NO ES AYER
Después de todo, el presente no puede ocultarse. Los hechos ahí están. Chiapas y México tienen otra cara, con otros líderes que tienen una visión distinta de la política y cuyos resultados están marcando una diferencia entre el ayer y el hoy. En otras palabras, la oposición –y también algunos opinadores- carecen de esta percepción de lo particular. Y en sus críticas, aunque suene a cliché, se concentra el fondo del pensamiento más conservador.










