Adriana Santos / Diario de Chiapas
El fenómeno de la canícula está azotando en la entidad elevando las temperaturas.
Ante ello, la población ha optado por consumir con mayor frecuencia alguna bebida o alimento refrescante para rehidratarse o no ser víctima de un golpe de calor.
“La venta va muy bien de hecho hay de todo, aguas frescas de Jamaica, horchata, pozol de cacao y blanco, pasen a visitarnos” compartió Nayeli, trabajadora del local de nombre El pozol chiapaneco, ubicado en la avenida central a un costado de la catedral de San Marcos.
De acuerdo con la estimación de las ventas de este negocio, al día calculan que unas seis ollas de pozol de cacao con 20 litros de capacidad son vendidas puesto que la demanda de la población incrementa principalmente al medio día, cuando el calor es más intenso.
“Se vende bastante, hacemos como unas 56 o 6 ollas en el día porque todo se acaba”, añadió Nayeli.
Esta bebida es la más consumida por la ciudadanía, sin embargo, también los raspados o chamoyadas son una opción entra la gente para refrescarse a todas horas.
Don Pedro se dedica a la venta de estas en el centro de Tuxtla Gutiérrez. Regularmente siempre ubica su triciclo de madera en la zona del atrio de la iglesia puesto que ha notado que es la zona donde hay más clientes, quienes atraídos por la variedad de sabores desembolsan unos pesos para pasar el antojo.
De Piña, durazno, nanchi y tamarindo son los sabores más buscados por las y los tuxtlecos para pasar el calor, mientras realizan sus compras, van al trabajo, la escuela o simplemente, van de paso por el centro de la ciudad.
Eligio Valdivia tiene un puesto de periódicos en el Parque Central; compartió que cuando ‘hay dinero’ compra su raspado sino se la pasa con pura agua para sobrellevar el calor de estar todo el día en la calle.
“A pesar de que ya llovió está haciendo bastante calor, yo me levanto a las 5 de la mañana y ya estoy todo sudado. (Para refrescarme) tomo agua y cuando hay paga compro mi raspado cuando no pura agua. Que no se muera el árbol porque si no me voy a morir de insolación” señaló puesto que todos los días coloca su puesto bajo un árbol, para que le provea un poco de sombra y frescura ante las altas temperaturas registradas.










