Luis Alberto Ballinas
Un espacio dedicado a la Asociación de Escritores y Poetas Chiapanecos, A.C.
Jorge Éver González Domínguez [email protected]
A veces, solo a veces
A veces es mejor solo escuchar el silencio de tu voz, en las maravillas del día; a veces, solo a veces, es mejor quedarse como la luna: misteriosa.
A veces es mejor cerrar los ojos e imaginar una infinidad de mundos: figurar despertar contigo en tus madrugadas, porque tienes que salir antes de que despunte el señor sol, ver cómo la fresca mañana golpea la cola de tus cabellos y, solo, a lo lejos, te siento.
Observar cómo caen esas gotas tercas de lluvia sobre el toldo de tu convertible negro; verte sentada en el asiento del piloto, teniendo el auténtico control de tu vida; a veces, solo a veces, es mejor concebirte con el volante manejando rumbo al trabajo, escuchando música romántica o country o de banda; o, en silencio.
Sentir el compás de tu corazón en la palma de mi mano, cerrar los ojos y contemplarte. A veces, es mejor solo soñar; no decir una palabra para dejar que mis pupilas hablen y griten esto que quema el pecho; a veces, es mejor solo sentir tu presencia sin que tú sospeches ni de la sombra.
A veces, solo a veces, es mejor verte partir acompañada de la luna y las estrellas; regresas, callada y misteriosa…
A veces, solo a veces, te siento y me siento tan ausente de tus ojos brillosos. A veces, es mejor guardar en lo más íntimo del alma este loco sentimiento que se muere por salir al compás del canto del firmamento, como el silencio profundo del corazón, que alborota mi alma y me niego a enterrar porque está más vivo que las flores de mayo.
A veces, solo a veces, me doy cuenta de que no puedo dejar de soñar contigo; de oler tu perfume en la distancia; de ver esos ojos negros, de sentir tus labios finos, antoja al beso enamorado. Solo a veces, me niego a seguir pensando en tu persona y me aferro a mis sentimientos para no dejarte ir…
A veces, me levanto en la madrugada para buscar tu mirada bajo el cielo oscuro. A veces y solo a veces, tengo la bendición de verte en medio de las flores… a veces, solo a veces.










