• Ciudadanos y grupos empresariales respaldan detención de 29 personas originarias de Oxchuc por participar en el bloqueo de la caseta de cuota Chiapa-San Cristóbal
• Se volvió constante el bloqueo de la caseta, el boteo por parte de cualquier grupo de manifestantes, y hasta las agresiones a quienes se niegan a realizar el pago
• Afectaban la actividad empresarial, la generación de empleos, el trabajo e, incluso, la integridad física de comerciantes, colaboradores y clientes
Marco Alvarado/Diario de Chiapas
Con la detención de 29 personas originarias de Oxchuc, por los delitos de atentados contra la paz y la integridad corporal y patrimonial de la colectividad y del estado, al participar en el bloqueo de la caseta de cuota Chiapa de Corzo – San Cristóbal de Las Casas, se respondió a la exigencia de ciudadanos y grupos empresariales para restablecer el Estado de Derecho.
Esta vez la Fiscalía General del estado actuó en contra de este grupo, que atentó contra la paz y la seguridad de los trabajadores y usuarios de dicha caseta de cuota, amedrentándolos con piedras, palos, armas blancas, cohetes y artefactos hechizos.
Sobre estos continuos bloqueos el Consejo Coordinador Empresarial de Chiapas, ya había expresado su preocupación porque se volvió constante el bloqueo de la caseta, el boteo por parte de cualquier grupo de manifestantes, y hasta las agresiones a quienes se niegan a realizar el pago.
Lo más preocupante, como lo han señalado los organismos empresariales, es que los bloqueos en Chiapas están afectando la actividad empresarial, la generación de empleos, el trabajo e, incluso, la integridad física de comerciantes, colaboradores y clientes.
Y no solo se trata de los bloqueos casi diarios en la citada caseta, otros puntos, principalmente en la zona Altos, están acompañados de amenazas recurrentes de grupos que atentan contra el libre tránsito y otros derechos de la ciudadanía.
Los recientes bloqueos, retención de vehículos y operadores y amenazas de mantener interrumpidas actividades en algunas vías estatales, como sucedió en Teopisca, demuestra hasta qué punto los habitantes del estado esperan una respuesta contundente contra este tipo de prácticas.










