En más de 120 rutas se observan vehículos tipo “combis” destartaladas, muchas de ellas en calidad de chatarra y con las llantas lisas
Marco Alvarado/ Diario de Chiapas
En el lugar donde este lunes se volcó la unidad número 12 de la ruta 115 de transporte colectivo, familiares de las dos personas fallecidas y los 10 lesionados colocaron veladoras y flores, en memoria de una tragedia producto de la imprudencia del conductor y las omisiones por parte del órgano regulador del transporte en Chiapas.
Así es como lo resumen los familiares de los pasajeros cuyo infortunio se enlazó alrededor de las 11:00 horas, cuando la unidad se estrelló, presuntamente, por una combinación de exceso de velocidad y falla en el sistema de frenado.
Pero las flores y veladoras, así como los restos de plástico y vidrio que hasta ayer continuaban esparcidos en el lugar de la tragedia, son también un recordatorio de que la omisión y complicidad de la Secretaría de Movilidad y Transportes resulta en fatales accidentes que han tenido unidades del transporte público en Tuxtla Gutiérrez.
Secretaría que no ha garantizado a los usuarios un servicio de calidad, eficiente, cómodo y seguro, como lo exige la Ley estatal en la materia.
De acuerdo con la Ley de Movilidad y Transporte del estado, es la Secretaría a cargo de Aquiles Espinosa García la encargada de otorgar o retirar los permisos y concesiones cuando los prestadores del servicio incurren en irregularidades.
Sin embargo, en más de 120 rutas se observan vehículos tipo “combis” destartaladas, muchas de ellas en calidad de chatarra y con las llantas lisas, a pesar de que el artículo 89 de la citada ley indica que la vida útil de estas unidades no debe ser mayor a diez años, de lo contrario, el permiso para circular debe ser retirado.
Dichas unidades deberían ser sometidas a constantes revisiones físicas y electromecánicas, lo cual tampoco ocurre. Y para muestra la unidad 12, que se convirtió en un ataúd para dos usuarios.
La dependencia estatal también ha sido omisa al no obligar a los concesionarios a responder ante los accidentes y siniestros que se han suscitado por falta de mantenimiento y de capacitación a los operadores; como lo exige el artículo 62. Y mucho menos ha intervenido en las malas prácticas que realizan los choferes, obligados por la cuota diaria que deben de entregar a sus patrones.
Mantener los vehículos destinados al servicio en condiciones de higiene, capacidad, seguridad y comodidad no es una dádiva, sino un derecho de los usuarios al que no se le da cumplimiento, y como muestra de ello, las terribles escenas vividas el lunes, donde el dolor y los reclamos de justicia se entrelazaron, ante el silencio de una autoridad rebasada en todos los aspectos.










