Percepción, Comprensión y Regulación Emocional
Lilia Ma. Calderón/Las Margaritas, Chiapas [email protected]
(Primera parte)
La Inteligencia Emocional implica la habilidad para percibir, valorar y expresar emociones con exactitud; la habilidad para acceder y/o generar sentimientos que faciliten el pensamiento; la habilidad para comprender emociones y el conocimiento emocional y la habilidad para regular las emociones promoviendo un crecimiento emocional e intelectual.
Muchos investigadores de este tema, han resaltado la importancia de que las emociones se vinculan a todos los ámbitos y desarrollan una función esencial en la persona. Están presentes en cada día, a cada momento, acompañando al pensamiento a través de acciones, conductas, expresión facial y lenguaje corporal.
En la última década, la neurociencia ha tomado mucho interés por la explicación y el funcionamiento interrelacionado del cerebro cuando procesa emociones. Son de destacar las declaraciones de poner en relieve la vinculación de la razón con la emoción y la necesidad de tenerlas presentes sin menospreciarlas ni jerarquizarlas, sino concediéndoles la misma importancia.
Las capacidades de percepción, comprensión y regulación emocional, a la luz de la Inteligencia Emocional, son de vital importancia para la adaptación al entorno y contribuyen sustancialmente al bienestar psicológico y al crecimiento personal; independientemente del nivel cognitivo o el rendimiento académico del alumnado.
Las habilidades que componen el concepto de Inteligencia Emocional siguen un modelo de cuatro ramas, con un orden que va desde los procesos psicológicos más básicos hasta los de mayor complejidad y más integrados. A continuación se va a clarificar cada una de estas dimensiones:
-Percepción, evaluación y expresión de las emociones, la cual se entiende como la escala o grado en el que las personas son capaces de identificar y expresar sus emociones y sentimientos correctamente; además de percibir los estados emocionales en los demás, en los producidos por los objetos, los colores y diseños a través del lenguaje, el comportamiento, el sonido o la apariencia. La capacidad de percibir exactamente las emociones en la cara o la voz de los otros, proporciona un punto de partida crucial para la comprensión más avanzada de las emociones.
-La asimilación o facilitación emocional: Habilidad para acceder y/o generar sentimientos que faciliten el pensamiento; las emociones ejercen su acción sobre el modo de procesar la información de manera funcional. Modelan el pensamiento, dirigiendo la atención hacia aquella información más significativa e importante para el sujeto, que posteriormente podrá desembocar en un tipo u otro de acción. Esta habilidad trata de desarrollar la capacidad de generar sentimientos que faciliten el pensamiento.
-El conocimiento emocional, comprensión y análisis de las emociones: Esta habilidad tiene que ver con la capacidad para comprender las emociones, sustantivarlas y etiquetarlas. Comprender y reconocer la transición de unos estados emocionales a otros. Gracias a este proceso, las personas son capaces de dar una interpretación correcta de emociones complejas, es decir, aquellas que incluyen la aparición de sentimientos simultáneos (amor-odio).
-La Regulación reflexiva de las emociones: Es la capacidad para permitir la experimentación tanto de emociones agradables como desagradables; hallando la información que estas proporcionan, siendo capaz de reflexionar sobre las propias o las de los otros, regulándolas sin aumentarlas o disminuirlas, siendo capaz de aumentar la intensidad de las agradables así como de minimizar o moderar las desagradables, sin llegar a reprimirlas. Por tanto, este nivel de mayor complejidad, supone también un proceso mucho más costoso, siendo necesario haber adquirido los niveles anteriormente mencionados, puesto que la reflexión que aquí debe lograrse es considerada como meta de regulación emocional.










