Letras Desnudas
Mario Caballero
He leído el estupendo y largo artículo de Luis Reygadas en Nexos. Se trata de un análisis profundo que parte de la pregunta ¿qué sigue después de la 4T? El profesor-investigador del Departamento de Antropología de la Universidad Autónoma Metropolitana, responde que no se sabe realmente, pero que dadas las circunstancias actuales del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador avizora tres posibles escenarios: la continuidad de Morena, un giro anti-AMLO y un amplio acuerdo que trascienda la polarización.
Repito, el análisis es muy profundo y fundamentado, que vale la pena conocer para percibir cuáles podrían ser las situaciones que pueden presentarse cuando el tabasqueño deje el poder. Por lo cual, me permito citar textualmente fragmentos del texto para no descomponer el orden y la calidad de las ideas. Empiezo por el primer escenario.
LA CONTINUIDAD DE MORENA
“Si se toma en cuenta la popularidad de López Obrador y la fuerza electoral de su partido, Morena, reafirmada en las elecciones de junio de 2021, lo más probable es que en 2024 gane la presidencia una candidata o candidato de este partido. En cualquier caso, aunque haya continuidad con algunas de las políticas lópezobradoristas, se tratará de un gobierno muy diferente al actual, porque ya no estará sustentado en el carisma y en las obsesiones de AMLO”.
“Un escenario muy factible es un gobierno que trate de consolidar las políticas de la 4T, pero con la orientación institucional que le faltó a AMLO. Es decir: un gobierno que busque reducir la desigualdad y la corrupción, pero no con base en el voluntarismo del presidente, sino mediante el reforzamiento de las estructuras del gobierno. Esto implicaría apertura a la negociación, observancia de la legalidad, abandono del discurso rijoso, respeto de los organismos autónomos y fortalecimiento de los procedimientos institucionales”.
“Una opción de este tipo podría estar encabezada por Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard, Juan Ramón de la Fuente, Tatiana Clouthier, Esteban Moctezuma, Zoé Robledo o alguien con características y orientaciones similares. Paradójicamente, la viabilidad a mediano plazo de esta alternativa dependerá de que quien la encabece logre distanciarse de AMLO, para ganar las elecciones en un primer momento y para reconstruir el tejido institucional después. Si el candidato o la candidata no logra suficiente autonomía con respecto al gobierno actual, no podrá forjar alianzas con otros sectores. Una prueba de fuego para este escenario es que Morena se mantenga unido, algo que será muy difícil una vez que se conozca quién será su candidato o candidata a la presidencia”.
Sin embargo, Luis Reygadas habla de otras dos posibilidades en cuanto a la continuidad de la 4T. Dice:
“Una segunda posibilidad es que el proceso de designación del candidato o candidata de Morena a la presidencia de la República se decante por un político vinculado a las redes clientelares que han apoyado a la 4T… Un escenario de este tipo se asemejaría mucho a una reedición de las prácticas clientelares del PRI… Es una alternativa pragmática, que corre el enorme riesgo de derivar en un vacío ideológico. También podrían aumentar la corrupción y el clientelismo, que son componentes fundamentales para el funcionamiento de este tipo de redes… En este segundo escenario sería más difícil la alianza con los empresarios, con la clase media y con los sectores democráticos, por lo que tendrían más fuerza los grupos corporativos, la izquierda más tradicional y los militares”.
“La tercera posibilidad es que un caudillo suceda a otro. Parece poco probable, pero si se suscitara una crisis política en Morena, el partido podría optar por algún líder que apostara por reproducir el estilo de López Obrador, con todo y su discurso de confrontación”.
GIRO ANTI-AMLO
“La segunda trayectoria posible para un futuro post-AMLO es un vuelco político orientado a desmontar mucho del legado de la 4T… Aunque parece difícil que un candidato o candidata de oposición alcance la presidencia en 2024, esto podría ocurrir de dos maneras, que describo a continuación”.
Acerca de la primera posibilidad, dice:
“Aunque la mayoría de la población mexicana desconfía del PRI y del PAN, si las elecciones de 2024 se convierten en un referéndum a favor o en contra de AMLO, podría llegar a la presidencia un candidato de derecha apoyado por una amplia coalición opositora. Esta posibilidad se vuelve más factible si se produce una división grave en las filas de Morena”.
“Esta coalición sería más fuerte si tuviera un buen programa o un gran candidato o candidata. Incluso si carece de ellos, sin embargo, tiene posibilidades electorales: le basta ser anti-AMLO… Aunque es muy probable que AMLO termine su sexenio con una gran aceptación en la opinión pública, este respaldo no se traslada de manera automática al candidato o candidata de Morena ni garantiza una sucesión tersa, menos aún si los indicadores no muestran bienestar efectivo y, sobre todo, si el desastre de la inseguridad se mantiene o aumenta. Un programa anti-AMLO es muy simple y muchos votantes pueden respaldarlo”.
La segunda posibilidad es:
“El desprestigio de los partidos tradicionales en México, y de los partidos en general, propicia que puedan tener éxito electoral personajes antisistémicos, que son vistos como diferentes, alejados de los partidos. Los casos de Vicente Fox y López Obrador son un buen ejemplo… Aunque en el momento actual no ha despuntado en México una figura de este tipo, no se descarta que la confrontación entre Morena y los partidos opositores desgaste a ambos bandos y abra el espacio para el ascenso de un líder carismático anti-AMLO. Puede surgir en algún estado y luego proyectarse a nivel nacional. Puede crecer de manera sorpresiva. Requeriría del apoyo de algún partido con registro, por ejemplo, Movimiento Ciudadano. Su discurso sería opuesto al de López Obrador, pero su estilo político podría tener muchas similitudes”.
UN ACUERDO QUE TRASCIENDA LA POLARIZACIÓN
“La polarización de México no la produjo la 4T: su origen está en la persistencia de la desigualdad y el racismo. Pero es cierto que AMLO la ha atizado. Se equivocó al enfrentar la desigualdad a partir de los rencores y de un lenguaje que separa a los mexicanos en dos bandos: ricos y pobres, ellos y nosotros, conservadores y progresistas, fifís y pueblo bueno”.
“Una alternativa sería un pacto que conjuntara lo mejor de los dos grandes bandos que se han enfrentado en los últimos años. El contenido mínimo de ese pacto sería la restauración de la institucionalidad democrática; la autonomía de los poderes estatales; la supremacía de la ley sobre la moral; la restauración de la supremacía del estado frente a los intereses particulares, incluidos los poderes fácticos y los movimientos sociales; la aceptación de la progresividad de las políticas públicas, el reconocimiento de que la lucha contra la corrupción tiene un fundamento sistémico y no discursivo, y la aceptación de que el control de la economía y los grandes capitales supone a la vez el fortalecimiento de la competencia en el mercado y la autonomía de los poderes públicos”.
“Un pacto de esta naturaleza podría permitir que ambas partes avancen hacia sus objetivos… Debe ser un acuerdo que responda a las necesidades de los ciudadanos, no a los intereses de la clase política”.
@_MarioCaballero










