Roger Heli Díaz Guillén
Chiapa de Corzo, Chiapas
Lectores de publicaciones sobre Patrimonio Agrario, han sugerido se precise qué es el Patrimonio Agrario en la perspectiva de la realidad social agraria de Chiapas y de México, reflejando un interés en el tema para abundar sobre su definición en el marco de la posición que han asumido estudiosos de España y del ICOMOS internacional, sobre el particular.
José Castillo y Celia Martínez Yáñez, de España, plantean que «… se entiende como patrimonio agrario todo aquel legado relacionado con la herencia histórica de la explotación agropecuaria, entendida esta en un sentido amplio (áreas de cultivo, dehesas, pastizales, plantaciones forestales), bien sea de carácter material (paisajes, edificios relacionados con la producción y la transformación de los productos de la agricultura, infraestructuras y equipamientos agrarios, determinados tipos de hábitat rural…) o etnográfico (oficios, artesanías, folklore…).», precisándolo como un conjunto de bienes naturales y culturales, materiales e inmateriales (creencias, rituales y actos festivos, conocimientos, gastronomía, técnicas artesanales…), generados o aprovechados por la actividad agraria a lo largo de la historia.
Destacan estos autores la necesidad de valorar la actividad agraria desde una perspectiva histórica y de carácter territorial. La protección del Patrimonio Agrario debe necesariamente ir vinculada a un sistema de gestión de carácter territorial, para el mantenimiento y desarrollo de la actividad agraria en los espacios protegidos; precisándose dicha definición en la Carta de Baeza.
Por su parte, el ICOMOS internacional ha considerado lo agrario en el marco de los Paisajes Rurales, precisando que “los paisajes rurales son un componente vital del patrimonio de la humanidad… que brindan múltiples beneficios económicos y sociales, multifuncionalidad, soporte cultural y servicios ecosistémicos para los seres humanos”.
En este marco de referencia, destacamos la importancia de diferenciar ambos patrimonios en razón que lo agrario involucra población campesina e indígena, territorio, trabajo vinculado a la tierra y sus recursos naturales, cosmovisión, identidad, pertenencia y sostenibilidad de la biodiversidad de los espacios geográficos agrarios. Involucra formas de vida, orden comunitario y reproducción de la vida.
En el patrimonio Agrario se contienen valores sobre los recursos naturales -por ejemplo, el agua- que en el mundo urbano es un servicio público y una mercancía: si pagas el recibo de agua tienes el derecho a su disposición, si pagas una botella de agua puedes consumirla; a diferencia del mundo agrario donde el agua es vida, es producción, es medio ambiente, es universal; se sostiene y se conserva.
La tierra en el mundo urbano es un bien inmueble; para los campesinos e indígenas es la Madre que da de comer y genera vida, donde la relación del hombre con la tierra no es contractual: es garantía de sobrevivencia, formas de vivir y sobrevivir de forma individual y colectiva.
El patrimonio Agrario se sostiene bajo normas comunitarias, usos y costumbres. Es un bien común que requiere de revalorización, conservación y sostenibilidad. ¡Trabajemos por su revalorización!











Un comentario
DE LA URGENTE REVALORIZACION DEL PATRIMONIO AGRARIO. Voy a coincidir con esta parte de tu final. “El patrimonio Agrario…Es un bien común que requiere de revalorización” para exponer mi reflexión causada por tu artículo.
¿A partir de qué valorización? se tendría que argumentar para definir el Bien común. que más abajo desarrollaré el epicentro, según mi visón de bien común.
La Asanblea que da sustento a las “normas comunitarias, usos y costumbres.” Se viene perdiendo, cada día más y más, lo que no es nuevo, a partir de debatir la propiedad de la tierra, elemento fundamental para apropiarse de lo que en ella habita o se produce.
De ahí que entienda que la (Carta de Baeza) exponga que el “*Patrimonio* Agrario debe necesariamente ir vinculada a un (ojo) *sistema de gestión de carácter territorial”*
A diferencia de la visión cultural limitada y urbana de ICOMOS.
Me parece que el elemento, agua en tu descripción sobre los “recursos naturales -en el ejemplo del agua ,en lo urbano, no es por el vital líquido el pago o el cobro, sino por todo el manteniendo de la infraestructura para llevarlo al hogar. Es mucho más acertado en el caso de la botella con agua, en el que si lleva implicado un costo, fundado en el pago por el confundido terminó de “recursos”… naturales dicen quien lo explota.
Ahora bien, entrando al tema de valorización. Si entendemos que lo agrario (tierra, ambiente y naturaleza), está extrexhamente vinculado al bien (vivir) común (social). es a partir de ahí que habrá que definir (socialmente) y lograr hacernos comprender, que quien obtiene una posición de tierra, una parcela, etc, debe de entender que la concesión, derecho a trabajarla (que no propiedad individual), es no solo para la subsistencia y mejor calidad de vida de él y su familia, como de sus trabajadores si los tiene, sino también para el resto de la población, hasta donde le sea posible hacerla producirla
Así pues la valorización requiere, y más con el aumento poblacional, una nueva revalorización, mejor si es determinación social, que mediante decreto.
P.D. Recodando el modelo de propiedad de la tierra en el esclavizmo y el feudalismo, cuando en el mundo eran menos los seres humanos en la tierra (comunidad), y el poder de las instituciones y los funcionarios del reino, hacían trabajar su extensiones de tierra por sus esclavos o a sus súbditos y, fue por el abuso en la distribución que el malestar (madre de las revoluciones) que se iniciaron las revoluciones agrarias, con la visión de la propiedad de la tierra, pero no por la distribución de la cosecha. Tiempo de nuevas revalorizaciones.
Salud y gracias por compartirme tu columna periodística amigo Roger Heli Díaz Guillén.
Carlos Perola Burguete