Hacia el Bicentenario de la Federación de Chiapas a México
Marco A. Orozco Zuarth [email protected]
(Primera de dos entregas)
Son momentos de reflexionar y reescribir nuestra historia, y también de proyectar nuestro futuro próximo en el contexto que nos hace más mexicanos que nunca.
La conmemoración del Bicentenario de la Federación de Chiapas, nos hace reflexionar y ocuparnos de nuestra propia historia; aquella que ha sido soslayada y no hemos podido o querido rescatar.
No hay una sola historia, hay muchas y la suma de todas ellas hace la gran historia nacional. En efecto, sabemos y difundimos lo que sucedió en el centro del país y un poco lo de Comitán; pero los tuxtlecos tenemos nuestra propia historia.
Para entender nuestro pasado debemos investigarlo, conocerlo y difundirlo. Desafortunadamente, solo conocemos hechos aislados que poco nos dicen y algunos afirman que no tienen relación entre sí.
Como premisa fundamental, debemos aceptar que en el interactuar de las sociedades se dan procesos políticos, económicos, sociales y culturales y la historia debe interpretarlos para comprender la información que está contenida en los documentos y las evidencias. Esto nos permitirá observar las articulaciones entre los hechos.
En este sentido, quiero hacer unas reflexiones, sobre algunas omisiones en torno a la visión que se ha difundido de este proceso y que es necesario insistir en que se reconozca y se profundice.
Quiero referirme en primer término a la Constitución de Cádiz de 1812, de la cual se dice que no tuvo ningún impacto en las colonias. Sin embargo, sus principios liberales básicos establecen ya la soberanía popular, la división de poderes y el federalismo. Estos fueron el corpus legislativo para implementar un Estado con un gobierno de monarquía constitucional.
Esto permitió la libertad de difusión de las ideas y la formación de grupos como la Sociedad de Amigos del País, quienes más tarde lucharían por la independencia; pero antes elaboraría lo que yo llamo el primer plan de desarrollo para la otrora Provincia de las Chiapas; la memoria que presentara Mariano Robles Domínguez ante las Cortes y que hacía un diagnóstico de la situación y proponía la apertura de los puertos en Tonalá y Tapachula y la creación de una universidad.
Uno de los aspectos más importantes fue la creación de los ayuntamientos, pues permitió surgir un gran dinamismo a la vida política de las villas y ciudades, en tanto podían elegir a sus autoridades locales.
En este contexto, en el año de 1813, el primero de noviembre, las Cortes decretaron la creación de la ciudad de Santa María de Comitán y las villas de Tuxtla, Tonalá, Palenque y Tapachula. Propuesta realizada meses antes por Mariano Robles Domínguez.
Estas ciudades y villas, serían las que ya con facultades para hacerlo, tomarían la decisión de declarar su independencia de España por actas de cabildo. Además de Ciudad Real…
Continuará.










