Miriam Noreyro Escalante
Un espacio dedicado a la Asociación de Escritores y Poetas Chiapanecos, A.C.
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Rosario Castellanos, ofensa y orgullo: significados de su palabra para el poder.
De la Crónica de:
Bernardo Meneses Curling
Manuel Velasco Suárez, dijo: ¡Ella nos ha ofendido! Dijo para rechazar el nombre de Rosario Castellanos cuando, bajo del árbol de mango que en esos días se levantaba en el Parque infantil de Tapachula, el gobernador preguntó por alguna mujer chiapaneca reconocida, para darle su nombre al parque.
Sobre el rechazo a la escritora, encontró la respuesta: Lo ofendían los libros en prosa de Rosario Castellanos, que describen la marginación, discriminación, explotación, con la población originaria de Chiapas, los indígenas habían sido sometidos desde la conquista española y aun en esos tiempos por los criollos, especialmente por los coletos de San Cristóbal (Bernardo Meneses Curling).
Rosario Castellanos llevó una vida sufrida a lado de sus padres de clase social alta. Don Cesar, su padre, era un cacique de Comitán y su madre era de cuna humilde, pero en esa casa se hacía lo que el padre decía. El amor se volcó solo para Mario, su hermano. El niño murió de apendicitis y ellos se ataron, no pudieron hacer nada para salvarlo. En un libro sobre análisis de Rosario, decía que era una niña solitaria y que inventó una amiga a través del espejo. Niña estudiosa, pero que solo su padre tenía ojos para el varón. Ella mostraba sus calificaciones y él hacía como que no las veía. Hasta que falleció el hermano fue tomada en cuenta. Quien veía por ella era su nana, una mujer indígena que la quiso mucho y se identificó con ella. Su nombre: Rufina. A Rosario, niña siempre, le entristecía cómo su padre trataba mal a los indios.
Se rescata que ya era lectora desde la niñez, ella y sus papás esperaban con ansias los periódicos que llegaban a Comitán con una semana de retraso y cuando llovía se prolongaba su ausencia hasta el mes y las noticias frescas se convertían en historias y hasta eso: los periódicos llegaban empapados por el agua. A los siete años Rosario hizo una poesía: No soy grano de anís, soy una niña de siete años.
ROSARIO
Orgullo para nosotras las mujeres
Orgullo defensor de hombres y mujeres
con cuerpos mutilados y oprimidos
Orgullo para escogedoras de café
Orgullo para amas de casa y escritoras
Orgullo al germinar la semilla del feminismo
Orgullo Luz de Lámparas encendidas de Tel Aviv
Orgullo del Resplandor del legado que nos dejó
a mujeres mexicanas y extranjeras.
Miriam Noreyro Escalante










