No más partidos políticos ni recursos despilfarrados
Algo tiene que hacer el Instituto Nacional Electoral (INE) y los órganos electorales de los estados para no seguir otorgando recursos a los partidos políticos, donde sus dirigentes estatales han encontrado su mina de oro.
En la lucha por la sobrevivencia, unos, y por el poder absoluto, otros, los partidos políticos, a menos de dos años de las elecciones del año 2024, arañan en el Instituto Electoral y Participación Ciudadana (IEPC), una millonada de pesos para gastar en lo que llaman actividades ordinarias.
Antes de pensar en desaparecer o mutilar al INE, lo que debe corregirse es el destino millonario partidista, si en la práctica, principalmente en año no electoral, se les entrega cash que no se sabe cómo se gastan, pues en lugar de que con tu trabajo cívico-electoral se eleve la participación ciudadana, cada vez se manifiesta el desinterés por las ofertas de los políticos.
Si se está exagerando, díganos si no es mucho el monto estimado para el financiamiento anual a partidos por 163 millones 171 mil 950.17 pesos para 2023. Una cantidad exorbitante de la cual ni la mitad ocupan los líderes.
Este recurso es el anteproyecto de presupuesto que se envía al Ejecutivo estatal y que tiene que avalar o desechar el Congreso local. La forma en que se calcula el porcentaje no tiene importancia, lo que realmente importa es saber si el Consejo General del IEPC está consciente que este recurso es viable para destinar a los partidos políticos.
Del total de dinero, el 30 por ciento se distribuye de manera equitativa y el 70%, de forma proporcional, según el porcentaje de votos que haya obtenido cada partido con representación en el Congreso del Estado. A los partidos políticos sin representación en el Congreso del Estado, les asignarán el 2 por ciento del monto que por financiamiento total les corresponda a los partidos políticos para el sostenimiento de sus actividades ordinarias permanentes.
El monto de los más de 163 millones de pesos representa 13 millones más respecto al financiamiento de 2022. No conforme con ello, hay otro millón 435 mil 915.94 pesos, por concepto de franquicias postales y telegráficas.
Lógico que para estas fechas no se sabe aún el monto que el IEPC determinará para cada uno de los partidos políticos, con base en el monto aprobado. Lo que la ciudadanía si está certera es que es mucho recurso para seguir enriqueciendo a dirigentes que no los conocen ni en su casa y mucho menos, que a los que dicen representar, le hagan caso.
En esto de pausar la ministración de recursos es una tarea que debe contemplar la nueva iniciativa de reforma que presentará el ejecutivo federal para evitar el despilfarro. Si dentro de esta se pretende reducir por ley, situación que no se ha logrado, los salarios de las consejeros nacionales y estatales, es una buena medida, aunque nada suficiente si no se pone un alto al recurso que se le destina a los institutitos políticos.
Sin embargo, esto sólo es un distractor pues el verdadero derroche de dinero se está viviendo cada día con las corcholatas que destapó AMLO para sucederlo, por ejemplo, pues no hay fin de semana que no hagan actos masivos disfrazados de informes de gobierno, festejos de cumpleaños, visitas de “trabajo” o cuanto argumento inventen, todo a costa de las arcas del erario público.
La política sigue siendo tan dispareja que el que está en el poder es el que fija o rompe las reglas. Al paso que se lleva, antes de que finalice el año se tendrá un órgano electoral renovado, al servicio de los intereses del gobernante en turno.
De acuerdo en que la ley fija normas y éstas se deben respetar, pero también hay que tener visión presupuestal austera y decirle a quienes integren el órgano electoral local, que ya no más registro de nuevas agrupaciones políticas locales.
El IEPC ha lanzado la convocatoria a las organizaciones sociales para integrar nuevos partidos. El plazo vence el 31 de enero de 2023. Hay que entender que con los que existen es suficiente. En las elecciones de 2021 desaparecieron tres. La gente ya no cree en los partidos.
Algo tiene que hacer la LXVIII Legislatura para cancelar el resurgimiento de líderes aviesos que saben dónde está el negocio del recurso, aunque no haya votos. Se ha perdido la función social de apoyar a los más necesitados. No más recursos que van a parar a las cuentas de los “dirigentes” o de sus familias. La democracia tiene que tener certidumbre y no vamos por el camino correcto.










