Adán Augusto, ovacionado en Chiapas
La presencia en Chiapas del secretario de Gobernación, Adán Augusto López Hernández, fue muy bien recibido por todos los sectores y eso habría que tomar en cuenta para la contienda electoral de 2024. Su estancia fue exprés, pero productiva. Se dejó ver por la élite política que predomina en el poder y los abrazos y apapachos estuvieron a la orden del día.
En el Congreso del Estado, donde los legisladores votaron por unanimidad la Reforma a la Guardia Nacional, el encargado de la política interna del país repartió abrazos y besos a destajo. No había necesidad de cabildear para su aprobación, pues el 90 por ciento de las curules están a favor de la presencia de la Guardia Nacional en apoyo a las policías civiles para combatir el crimen organizado y las bandas delincuenciales que quieren tener como rehén a México.
El Congreso local está dominado por Morena y el PVEM. La oposición PRI, PAN y PRD no existe prácticamente en esta LXVIII Legislatura.
Adán Augusto aprovechó para reafirmar la postura del gobierno federal en el sentido de que “se equivocan quienes manejan el discurso de que se está militarizando el país”, y contrario a lo que sostiene la oposición, dijo que «no hay en el país, una fuerza de protección tan preparada, capacitada, equipada y ordenada como la Guardia Nacional» que ahora estará bajo la administración de la Sedena”.
A su salida del Congreso del Estado para trasladarse a Palacio de Gobierno, se dio un baño de pueblo al recorrer caminando toda la principal arteria del centro de Tuxtla. Su transitar se vio interrumpido por cánticos de ¡Presidente, Presidente, Presidente”!
Se le vio sereno, tranquilo, como si estuviera en su natal Tabasco, al lado de su gente, tanto que presumió ser un conocedor de la cultura chiapaneca, pues hizo referencia los poetas Rosario Castellanos, Jaime Sabines y al escritor Eraclio Zepeda Ramos, y de saber pronunciar el nombre de Chiapas, no como muchos aún en el país lo citan como “Chapas”.
El secretario de Gobernación sí que robó cámara pues regresó a la Ciudad de México con un buen sabor de boca por todas las muestras de apoyo que le brindaron los chiapanecos. Tan lo atendieron que desde que ingresó al recinto Legislativo fue embestido con un traje regional y le sacaron las malas vibras con un ritual propio de los pueblos originarios.
Más allá de pronunciar que para Chiapas vienen tiempos mejores y “seguirá siendo tiempo del sureste”, el funcionario se percató que en la entidad no habrá sombra maléfica que le haga pasar malos momentos rumbo al 24.
La oposición no tiene con qué enfrentarse al partido en el poder, por lo que más allá de que si Morena refrendará el triunfo para la gubernatura, seguramente el secretario de Gobernación tiene claro que la verdadera contienda, en el lado estatal, será la designación de quien lleve la representación del “guinda”.
Hoy se conoce que cuatro personajes de la política han alzado la mano para obtener la candidatura al gobierno de Chiapas: Eduardo Ramírez Aguilar, senador; Zoé Robledo Aburto, director general del Instituto Mexicano del Seguro Social; José Antonio Aguilar Castillejos, actual titular de Programas de Desarrollo Bienestar; y muy recientemente Sasil de León Villard, senadora.
Los cuatro, afines a la política gubernamental estatal y federal, serán en principio, los que muevan todas sus piezas y habilidades para convencer a la militancia y dirigencia de Morena, para ser un digno aspirante a seguir y superar lo que hasta ahora ha hecho con atino Rutilio Escandón Cadenas.
De quien, por cierto, el secretario de Gobernación, no dudo es echarle porras y reconocerle como un gran mandatario que ha sabido gobernar, tanto que Chiapas es de los estados más seguros y eso que la violencia impera en casi todo el territorio nacional.
Los números así lo confirman, dijo López Hernández: Chiapas pasó del sexto al lugar 27 en cuanto a la baja en incidencia delictiva de alto impacto y en el 31 de incidencia general, lo cual genera confianza entre los sectores sociales y empresariales.
Cuando Adán afirma que “nadie busca militarizar al país; el México de ahora respeta los derechos humanos, las culturas y no coarta la libertad a nadie”, habría que creerle porque ya el pueblo está cansado de tanta demagogia. De lo contrario, Morena estaría cavando en un tiempo muy corto su propia tumba si no cumple lo que promete.










