- Dos décadas que el cuerpo de María de Jesús Pérez Zavaleta ya no es igual; en su piel lleva los estragos de un enemigo silencioso que llegó para enseñarle a luchar por la vida: el cáncer de mama
Adriana Santos / Diario de Chiapas
Hace 22 años que el cuerpo de María de Jesús Pérez Zavaleta ya no es igual. A lo largo de más de dos décadas, en su piel lleva los estragos de un enemigo silencioso que llegó para enseñarle a luchar por la vida: el cáncer de mama.
“Recibir la noticia que tienes cáncer es como darte por muerta en ese momento. Yo sentí que el mundo se me venía encima, no puedo expresar lo que sentí en ese momento porque fue como si dejara de escuchar todo lo que me estaban diciendo”, compartió.
Siendo madre de una niña de seis años, en el año 2000, tras un chequeo de rutina al que acostumbraba a acudir recibió la noticia de que algo en ella andaba mal, le había sido detectado un cáncer tipo tres que avanzaba a pasos agigantados por su seno.
“Fue en una consulta de rutina, la doctora detectó algo ahí, eso fue en febrero del 2000. Yo no le di importancia porque en ese entonces no existía como hoy día tanta concientización para que te pongas alerta”, declaró en entrevista.
Pensando en que sería el final de su vida, ocultó su condición a sus familiares por miedo a los resultados de su tratamiento. Solo una de sus hermanas conocía su condición y ante ello, guardaba el secreto para evitar darle un golpe duro a sus padres e hija.
Bajo largas pelucas ocultaba la cabellera que iba perdiendo poco a poco conforme el avance de las quimioterapias, por el miedo al que dijeran sus vecinos, puesto que ella era uno de los pilares más importantes para sus seres queridos.
Sin embargo, el aferrarse a salir avante, le dio la fuerza para dar cara a la enfermedad y con ello, ser testimonio de haber ganado la lucha.
“Después que te dan el tratamiento te dicen que quizás solo vas a vivir tres meses entonces ahí es donde muchas mujeres tienen miedo de someterse a todo el procedimiento si finalmente van a morir. A mí me lo dijeron y ya pasaron 22 años”, dijo.
Hoy en día, a través de la Fundación Ángeles Pro Cáncer de Seno A.C, comparte su experiencia y realiza diversas gestiones para ayudar a mujeres que, como ella, atraviesan por este padecimiento puesto que se dio cuenta, en el caminar, que el miedo persiste en las mujeres para enfrentarse a esta enfermedad silenciosa.
“Después de ser detectada decidí crear una fundación para ayudar a las mujeres que están en el proceso, o ya fueron detectadas. Llevamos 10 años en eso”, añadió.
En conjunto con cientos de manos aliadas, han realizado diversas actividades y eventos deportivos para juntar los recursos necesarios y tocar puertas en diferentes instituciones en pro de aquellas mujeres que necesitan la ayuda.
“Es muy importante que te cheques periódicamente para que te detectes a tiempo y puedas salvar tu vida”, exhortó a las mujeres.










