Marco Alvarado/Diario de Chiapas
El “carding” es el acto criminal en más rápido crecimi ento, del que están siendo víctimas miles de cuentahabientes con cargos no reconocidos, movimientos en sus cuentas de débito o créditos no solicitados.
De acuerdo con la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), se trata de una estafa altamente elaborada que se realiza en línea o por vía telefónica, y que consiste en acceder ilegalmente al número de una tarjeta o aplicación bancaria.
Sin embargo, este delito se ha sofisticado, ya que emplean un software para generar de manera aleatoria la fecha de expiración y el código de seguridad, que permite a los estafadores realizar compras de montos diversos, y hasta el cobro de créditos que el usuario nunca solicitó.
Se ha identificado las formas que tienen los ciberdelincuentes para lograr su cometido, como programas “maliciosos” que pueden instalar en el sistema sin permiso y con esto pueden acceder fácilmente para sustraer los datos y robar el dinero, realizando capturas de pantalla y hasta la grabación de las pulsaciones del teclado.
Otra forma extendida es el “phishing”; engañan a través de páginas web falsas que se hacen pasar por páginas de banco, universidades, tiendas online o cualquier otra institución legítima. Así pueden obtener fácilmente la información financiera de los usuarios, brindándoles la confianza para revelar sus datos personales y financieros.
Sobre esto, la Condusef detalla que el acceso ilegal a los datos de una tarjeta bancaria, ya sea de crédito o de débito, es una forma de estafa cibernética que continúa creciendo en México; en 2020, el último dato disponible, se registraron más de 16 mil denuncias por este tipo de delito.
Mientras que la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco), estimó que de los 156 mil millones de ataques cibernéticos registrados en el primer semestre de 2022 en Latinoamérica, unos 80 mil millones corresponden a México.
Para prevenir este delito se recomienda a los cuentahabientes que no respondan correos electrónicos ni llamadas telefónicas donde les informan de un supuesto fraude en proceso o les pidan información de su cuenta.
Como se trata de un delito altamente elaborado, llegan a simular incluso que están hablando del banco y ofrecen ayuda para “proteger” la cuenta.










