Una vida con vida…María Eugenia Díaz de la Cruz

Jorge Éver González Domínguez/Chiapa de Corzo, Chiapas [email protected]

Poeta nacida en Tapachula Chiapas, 1965. Licenciada en Ciencias de la Comunicación, Maestra en Periodismo Especializado y en Letras Españolas, y Doctora en Tecnología Educativa. Ejerce de manera vocacional el periodismo cultural y la docencia.
Desde su arribo a Tuxtla Gutiérrez, se ha integrado a diversos grupos culturales para seguir con lo que le llena: la cultura, es integrante del Consejo de la Crónica de Tuxtla Gutiérrez, ha pertenecido al grupo literario Décima Musa, presidenta del Movimiento Ciudadano por la Cultura y de la Asociación de Escritores y Poetas Chiapanecos.
En entrevista, la catedrática nos comenta: “Nací con la poesía, pero la sentí cuando escribí una carta a un novio imaginario, por lo cual las monjas del colegio en el que estudiaba me llevaron a la dirección y me acusaron con mis papás.
Desde entonces la busqué en las emociones mías y de las demás personas. Hoy sé que se encuentran en la conexión con la naturaleza y con el universo interior.
Escribir me ha servido como un ejercicio de catarsis, como una necesidad de expresión y de comunicación del ser humano.
Por eso se sigue haciendo poesía: porque hay mucho que decir, aunque es cierto que mucho ya se ha dicho, pero la propia versión y la manera de contarlo es lo que varía, siempre tratando de buscar lo estético que lleve al arte.
El arte, en algunos lugares del mundo está sobrevalorado; pero en otros, al contrario: subvaluado. Yo creo que debemos impulsarlo desde la niñez, así tendríamos más adultos libres y sensibles. Cualquier conexión con el arte ayuda a desarrollar el ser integral, tocando las otras dimensiones de ese ser. Con arte todas y todos seremos mejores personas, menos violentos, más empáticos, más sensibles y seriamos un mejor país; de ahí la necesidad de que el arte esté presente en la casa y en la escuela. Así, si no se tiene en uno, se puede tener en la otra.
En cuanto a la disciplina dentro de la creación, considero que es la columna vertebral de la obra. La inspiración llega, pero el trabajo disciplinado y profesional es el que le da forma y manifestación, sustancia y forma.
Espero de un buen escritor comunique algo importante y que lo haga bien, que haya calidad literaria y disfrute en su lectura.
En cuanto a los premios literarios, siento que un premio no define a un buen poeta o a un buen escritor. Es cierto que en algunos casos ayudan a estimular el trabajo poético, pero también hay otras formas de crecimiento y reconocimiento. Una cosa es escribir y ser reconocido con lectores y otra, ser reconocido por la crítica.
Lo más entrañable que he tenido en mi carrera poética, es haber tenido experiencias cercanas de amistad e intercambio de ideas con poetas y escritores e incluso otro tipo de artistas famosos. No solo enriquecen la experiencia literaria, sino el espíritu”, concluyó.
Su obra literaria. María Eugenia Díaz de la Cruz, ha sido antologada en diversas publicaciones de Tuxtla Gutiérrez y Monterrey, Nuevo León. Además, ha publicado la plaquette Rompiendo cenizas, el libro Tuxtla para niñas y niños, los poemarios Caudal de silencios y Vértigo de divas.
Ha sido coordinadora de la licenciatura en Comunicación en la Facultad de Humanidades de la Unach, en la que actualmente es docente y de la que es encargada de la Dirección desde noviembre de 2021.
Maru -como la llaman sus amigos- bebe la poesía en el humeante mundo de la literatura y siembra cada amanecer un verso en el campo virtuoso de su vida.

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