Enrique Flores Amastal Ciudad de México
El amanecer
Me sorprende el amanecer,
sus colores, sus aromas, sus horizontes,
caminar las mismas calles
con ojos diferentes.
Te tomo de la mano,
nos miramos como adolescentes,
el viento se lleva las sonrisas,
es diferente, cálido, nos envuelve,
sentimos su presencia
y te alborota tus cabellos.
La misma ciudad la vivimos
y diariamente nos habla,
nos acepta como sus habitantes.
Hoy veo el pino, esbelto,
siempre ha estado en el jardín
como si fuera un guardián,
agita sus ramas, saluda,
también es diferente,
porque si lo veo existe,
me apropio de él espiritualmente.
Lo verdaderamente valioso,
no tiene precio, así es el viento,
el aroma de las flores,
el color de los montes,
la belleza de los colibríes, el silencio.
Los sin techo
El hambre lleva a la locura
cuando la soledad vence al pensamiento.
Si me das tu corazón, te doy el mío,
así saciaremos el hambre;
el sol necesita nuestra sangre,
nosotros, los sin techo,
es lo único que tenemos.
Lo rojo de nuestra sangre,
en los jardines públicos
regará los rosales,
será nuestro pago
para aquellas rosas rojas
que mirarán al sol,
y cubrirán las calles.
El hambre lleva a la locura
cuando la soledad vence al pensamiento.
Enrique Flores Amastal










