Muy Interesante / Rodrigo Ayala
Como muchas otras culturas, los vikingos creían que había dos mundos: el de los mortales y el de los dioses. Y en medio había algo que los conectaba. Ese algo se llama Bifröst, el legendario puente con forma de arcoíris que conduce hacia Asgard, el mundo de los dioses nórdicos, desde Midgard, la tierra de los hombres. Su protector, Heimdall, era uno de los dioses más importantes. ¿Cómo es que un puente era tan importante para la mitología nórdica, y qué pasó con el Bifröst durante el Ragnarok?
La palabra bifröst significa “arcoíris ardiente”, “arcoíris vibrante” o “camino resplandeciente”. El académico Andy Orchard dice que la palabra etimológicamente proviene de “bil”, que significa “un momento”, lo cual sugiere el carácter efímero de un arcoíris, y conecta con el verbo “bifa” (brillar o temblar), de lo que se deduce: “el trémulo camino al cielo”.
Los relatos del Bifröst
Existen dos relatos que nos ofrecen los detalles más conocidos del legendario Bifröst. En la Edda poética, Bifröst fue descrito como el “mejor de los puentes” y como “ardiente en llamas”. Asimismo se le relacionó con el Ragnarok, la batalla del fin del mundo según la mitología nórdica, durante el cual el puente se derrumba.
La Edda en prosa amplió los detalles del Bifröst. De esa manera nos encontramos con la historia del rey Gylfi, el primer rey escandinavo, quien buscó el conocimiento divino del Alto (un seudónimo de Odín). Gylfi preguntó al Alto qué conectaba el Cielo y la Tierra y Odín se burló del rey por no conocer la historia del puente arcoíris que lleva hacia Asgard.
Odín le contó que Bifröst estaba formado por tres colores y era muy sólido, ya que fue construido con gran arte y habilidad por los propios dioses.










