Síndrome de Sanfilippo
Dr. Guillermo Flores Flores
Que tal estimados lectores, que gusto saludarlos por el privilegio que siempre agradecemos relacionado con la lectura de estas líneas. Hoy comenzaremos la lectura de una entidad afortunadamente rara y gracias a Dios nada frecuente en nuestro medio, pero justo es saber que tenemos algunos pacientes en otras partes del mundo que padecen de esta enfermedad. Comenzaremos con una reflexión de los padres de tres pequeños afectados por esta enfermedad, que como verán ustedes es algo verdaderamente dramático; el comentario que lanzan estos padres a través de su desesperación y de haber recorrido muchos kilómetros en busca de ayuda es el siguiente: «Sólo necesitamos dinero, unos tres millones de euros, para salvar la vida de nuestros tres hijos». Este es el llamado que unos padres de Bilbao realizaron ayer a través de EL CORREO. Una pareja Catalana hace este llamada al saber que sus hijos están afectados por una enfermedad rara. Los menores, de siete años, cinco, y tres respectivamente, sufren el síndrome de Sanfilippo, una dolencia hereditaria, que la familia ignoraba, con consecuencias devastadoras. En su forma de presentación más virulenta, como es el caso de estos tres hermanos, corresponde a una sentencia de muerte en la adolescencia. En otras formas de presentación de la enfermedad, los afectados viven más años, aunque en una condición cada vez más penosa a medida que va pasando el tiempo. Parece que después de enfrentar estas tragedias viene a nuestra mente la idea de que una forma de ayudar a los niños que padecen alguna de las llamadas enfermedades raras es darlas a conocer. Divulgarlas, sacarlas a la luz y conocer las historias de familias que las sufren, tratando de ayudar a que se invierta en proyectos de investigación y a mejorar la calidad de vida de quienes las padecen. Una de ellas es el Síndrome de Sanfilippo, una enfermedad rara y devastadora que afecta uno de cada 50.000 nacimientos. Es una de las más de cuarenta enfermedades lisosomales, es decir, aquellas causadas por la disfunción de alguna enzima lisosómica. La enfermedad también es conocida como Mucopolisacaridosis tipo III (MPSIII). Debemos decir que se trata de una enfermedad hereditaria cuya causa es la ausencia o el mal funcionamiento de una de las enzimas de la célula necesaria para descomponer y reciclar materiales complejos que el cuerpo finalmente no necesita. Debido a este fallo genético, el material que debería descomponer degradar y finalmente desechar, la degradación se lleva a cabo normalmente con un grupo de enzimas que estos pacientes no poseen, (heparán sulfato) y al rebasar la capacidad de almacenamiento de las células procede a acumularse en el interior de las células con consecuencias devastadoras para el organismo. Podemos decir que la traducción orgánica, la vamos a identificar causando deterioro mental, hiperactividad y tendencias autodestructivas, desembocando en una muerte prematura durante la adolescencia.
Lo desconcertante del Síndrome de Sanfilippo es que sus síntomas no son fácilmente identificables, por tanto pueden confundirse con otros trastornos como el de déficit de atención (TDA), al haber hiperactividad, y dificultad en el aprendizaje. Por lo general, en los primeros años el crecimiento del niño todo parece ser normal. Puede haber algunos signos que llamen la atención y que requieren la mirada criticada y calificada de un medico experto para detectar y sospechar la existencia de este trastorno orgánico, los datos qué pueden observarse de manera temprana pueden ser una ligera hepatomegalia (aumento patológico del tamaño del hígado), caries, rinitis crónica, infecciones repetidas de las vías aéreas superiores y diarrea crónica, pero nada demasiado notorio. La enfermedad suele diagnosticarse entre los dos y los seis años de edad, y en algunos países europeos como España, se diagnostican entre 5 y 7 casos nuevos cada año.
Características que debemos buscar en el Síndrome de Sanfilippo
Agresividad
Hiperactividad y trastornos de conducta
Trastornos del sueño (dificultad para conciliar el sueño, habla dormido)
Cambios bruscos del estado de ánimo
Dificultad en el aprendizaje del lenguaje
Diarrea crónica
Infecciones respiratorias
Puede haber problemas para aprender a caminar y conservar el equilibro, rigidez en las articulaciones (no se extienden por completo)
Labios y cejas gruesos y rasgos faciales toscos
Cuando se sospecha que el niño puede padecer el Síndrome de Sanfilippo (llamado así por el científico que lo descubrió) se realiza una prueba de orina en busca de altas concentraciones de heparán sulfato, la sustancia que se acumula anormalmente en las células. Si se confirma la prueba, se realiza un análisis de sangre para identificar la enzima deficiente. Dependiendo de cuál sea la enzima de la que carece, se determina el subtipo de la enfermedad, que puede ser A, B, C ó D. En la actualidad no hay un tratamiento específico para esta enfermedad, la cual provoca daños neurológicos, retraso severo y complicaciones como ceguera y convulsiones.
El síndrome de Sanfilippo es una enfermedad hereditaria, por tanto en caso de haber antecedentes familiares se recomienda consejo genético antes de la concepción. Hoy en día, gracias a las técnicas de diagnóstico genético preimplantacional, método para detectar anomalías genéticas y cromosómicas en el embrión, se puede conseguir un embarazo eliminando el riesgo de enfermedad.Por su parte, durante el embarazo, se puede realizar una biopsia de vellosidades coriales entre las semanas 12 y 15 de gestación o una amniocentesis entre la 15 y 16 para determinar un diagnóstico prenatal.
Para profundizar un poco en el tema podemos decir que existen más de 40 enfermedades Lisosomales entre las que se encuentra el Síndrome de Sanfilippo ó Mucopolisacaridosis tipo III (MPSIII). Afortunadamente su baja frecuencia, un caso por cada 50.000 nacimientos, permite considerarla dentro del grupo de enfermedades raras. Los lisosomas son estructuras intracelulares, relativamente pequeñas, relacionadas con la captación de productos extraños o de degradación celular. La forma de trabajar del lisosoma es a través de varios pasos, cada uno de los pasos esta marcado por la actividad de una enzima lo que nos hace fácil comprender que si no se encuentran presentes todas las enzimas que trabajan en cada paso, esta ruta de “digestión” de productos de degradación se va a interrumpir y el material que debiera ser procesado se comienza a almacenar en el interior del lisosoma hasta que ya no cabe mas y empieza a salir del lisosoma y a afectar toda la célula, en los casos mas graves saturando células, inmovilizándolas y haciendo que pierdan su función, esta perdidas de función imaginen ustedes se torna devastadora en órganos como el cerebro ya que al morir las neuronas de manera individual conduce a una serie de perdida de funciones que explica los cambios neurológicos vistos en esta enfermedad. Y pues ya nos queda claro mencionar en concreto con respecto a los lisosomas que estos contienen diferentes enzimas que ayudan a descomponer y reciclar materiales complejos que el cuerpo no necesita generalmente porque ya cumplieron con su función, porque fueron producidos en exceso, etc., cuando nuestro cuerpo carece de una de estas encimas, el material que debería descomponer se acumula en las células con consecuencias devastadoras para el organismo, causando deterioro mental, hiperactividad y tendencias autodestructivas, desembocando en una muerte prematura durante la adolescencia.
En el caso de Sanfilippo el material acumulado es Heparán Sulfato, y la enzima de la que carecen depende del subtipo que este presente, por ejemplo: En el tipo A el gen se denomina SGSH y está localizado en 17q25.3. En el tipo B, el gen responsable es NAGLU y tiene su locus en 17p21, en el tipo C el gen se denomina HGSNAT con locus en 8p11.1, el gen del tipo D es GNS y se localiza en 12q14 8-12. Los signos, fuera de los neurológicos, en la MPS III son leves y en ocasiones difíciles de identificar lo que hace que el diagnóstico pueda retrasarse significativamente después de iniciados los síntomas. En los primeros años puede haber ligera hepatomegalia, caries, rinitis crónica, infecciones repetidas de las vías aéreas superiores y diarrea crónica
Los síntomas iniciales suelen aparecer entre los dos y los cuatro años, y en ocasiones se pueden confundir con un trastorno de déficit de atención (TDA) al tratarse de hiperactividad y dificultad en el aprendizaje. Si a estos síntomas le añadimos otros de carácter físico, como infecciones respiratorias y de oído frecuentes, pelo grueso y cejas pobladas, entonces puede tratarse de una Mucopolisacaridosis tipo III o Sanfilippo.
La enfermedad suele diagnosticarse entre los dos y seis años de edad, si bien es cierto, depende de cada país. Una vez se sospecha de una posible Mucopolisacaridosis tipo III, el primer paso es realizar un análisis de orina (Test de Berry) en busca de altas concentraciones de Heparán Sulfato. Confirmado este punto será necesario realizar un análisis de fibroblastos para identificar cual de las cuatro enzimas es la deficiente, y por lo tanto determinar el subtipo, A, B, C ó D
Finalmente es muy importante conocer las mutaciones por dos razones:
Los padres pueden beneficiarse de un diagnóstico prenatal en futuros embarazos. Puede realizarse un test por biopsia corial pasadas entre 12 y 15 semanas desde la última menstruación. También es posible realizar un embarazo mediante técnica de Diagnóstico Genético PRE-implantación (PGD), que implica el uso combinado de técnicas de reproducción asistida y de genética molecular
Podrían existir futuras terapias que dependan del tipo de mutación, como puede ser el caso de las Chaperonas.
Indudablemente el desgaste sistémico que sufren estos pacientitos los hacen victimas de otras enfermedades no tan complejas pero derivadas de un estado inmunidad disminuida como es el caso de infecciones relativamente frecuentes del tracto respiratorio en todos los niveles o aun de infecciones de las vías urinarias. Aun cuando el órgano que sufre los cambios que mas llaman la atención es el cerebro, la enfermedad tiene tendencia a extenderse y manifestarse en otras áreas del cuerpo, seguramente no alcanzamos a ver otras manifestaciones de la enfermedad debido a que los pacientitos mueren jóvenes , lo que impide observar que otras manifestaciones puede tener esta enfermedad.
Hasta los próximos estimados lectores quedamos como siempre a la espera de sus comentarios.










