Socorro Trejo Sirvent
Un espacio dedicado a la Asociación de Escritores y Poetas Chiapanecos, A.C.
Jorge Éver González Domínguez [email protected]
Cuando la noche cae
Cuando la noche cae
y el cansancio se apodera de nuestras fuerzas
y navegamos hacia el mar de las sábanas,
después de haber cabeceado
al lavar los trastes de la cena,
y de dejar colgado en el perchero
todos los afanes y trajines del día.
Me muevo hacia lo desconocido,
antes de que el sueño me lleve
hacia confines impredecibles.
Antes de que la conciencia se agazape
y el alma o el espíritu
se liberen de la prisión que habitan.
Los tamales de mi Tuxtla
Sus sabores traen impregnados los recuerdos,
saben a gozo o a tristeza,
saben a desayuno de primera comunión,
a rezo, a fiesta o a cumpleaños.
Traen en cada bocado el olor de leña y fuego,
de manos untando el sabor de la nostalgia,
la alegría del maíz y las especias.
Llegan a nuestra mesa bien envueltos,
traspasando los siglos.
Llegan rellenitos de diversos manjares.
Son alimento y ofrenda, según el acontecimiento.
Son motivo de celebración, de
duelo o de agradecimiento.
Imprescindibles en cualquier día del año.
Llenan los aires con diversos aromas.
Son los tamales de mi Tuxtla y no hay quien se resista a degustarlos.
Oficios que ya no existen
Hay oficios que se han perdido en la nebulosa de los tiempos.
Uno de ellos fue el “sereno”,
que alcancé a escuchar cuando mi
ciudad era tan sólo un pueblo pequeñito.
Ejercía en mí una sensación extraña,
escuchar el silbato
y una voz que decía en lo alto de la noche:
“Las once y sereno”,
mientras la oscuridad reinaba y también, el silencio.
Gracias a ellos,
a los que ejercían el oficio del “sereno”
se dormía en santa paz
en aquel tiempo.
29 de mayo de 2022.











Un comentario
Excelente!!! Nuestra premio Chiapas en arte 2018!!!