Editorial
Está demostrado que en México la práctica del futbol es el deporte por excelencia y aunque no se haya ganado nada importante a nivel mayor, arranca pasiones y los comentarios fuera y dentro de la cancha serán tema principal de conversación.
Ahora que el mundial en Qatar se juegan los partidos que darán gloria a unos cuantos, surgió la polémica, con el boxeador Saúl “Canelo” Álvarez, quien, tras la derrota de la selección mexicana ante su miliar de Argentina, le ganó el fanatismo insultando al jugador Lionel Messi, una de las máximas figura en el mundo, por supuestamente “patear” una casaca de los “verdes”.
Luego de asimilar la derrota y de reconocer que fue un exceso, el boxeador pidió disculpas, además de que el jugador del Barcelona también explicó qué fue lo que realmente sucedió. Hasta ahí todo bien. Las declaraciones mediáticas surtieron efecto, pero el tema no pasó a mayores después de tres días de dimes y reacciones. Al final todos amigos con un “usted disculpe”, como debe ser.
Lo raro de este embrollo deportivo es que ahora es noticia la declaración de una diputada federal por Morena, María Clemente García Moreno, quien propuso declarar a Messi persona non grata en México.
Pensar que los excesos que se dan a nivel de cancha y en las gradas se traslade hasta una de las tribunas más importantes del país sí que está delicado, pero principalmente, la dimensión de lo que se dijo pone a pensar a cualquier ciudadano si la legisladora no está en sus cinco sentidos.
Realmente conocerá la legisladora la dimensión de lo que publicó o sólo lo hizo para tener cinco minutos de fama. A María Clemente se le recuerda porque recientemente también armó un escándalo tras publicar videos con contenido sexual en su cuenta de Twitter.
Hecho que por cierto el coordinador de la bancada de Morena, Ignacio Mier, se comprometió a investigar desde el Comité de Ética en el mes de octubre, pero parece que no han tenido tiempo porque no ha habido posicionamiento al respecto.
La diputada María Clemente se considera activista por los derechos de la diversidad sexual en el país. Hace varios meses también dijo que se iría del partido Morena porque sus integrantes no la defendieron cuando el controvertido Gabriel Cuadri la llamara “señor”, o cuando agredió a personal de una cafetería en la Cámara de Diputados. Luego argumentó haber sido víctima de discriminación y machismo en el recinto.
En una revisada a su actuar en el pleno de la Cámara, en un año se le han contabilizado 12 intervenciones, ninguna de ellas trascendental ni tan famosa como lo que ha generado fuera de la jurisdicción legislativa.
La nota contra Messi la presentó como punto de acuerdo. Propone que nunca de los nunca el futbolista argentino pise suelo mexicano, bueno, no lo quiere ni para que venga a enseñarle a los jugadores mexicanos cómo tener un manejo excelso del balón en los pies.
En su exposición la controvertida diputada detalla los pormenores de lo que ya se difundió ampliamente a través de los medios de comunicación. Dice que no hubo juego limpio (Fair Play) ni respeto a los colores que aluden el lábaro patrio y por consiguiente se toma como una afrenta a la identidad nacional de los mexicanos
Los morenistas, los que llevan la batuta en el Congreso de la Unión, al parecer tiraron a la diputada como exagerada en sus alusiones, ya que dos semanas después, la propuesta no ha sido retomada en la Comisión del Deporte ni mucho menos abordada en tribuna.
Y a estas alturas, cuando lo que requiere México es resolver sus problemas internos, como país no se va a pelear con otra nación por un desliz de esta diputada que confunde la gimnasia con la magnesia. Por lo menos el silencio del titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, así lo indica.
Con este tema, lo que los mexicanos quieren que hagan los legisladores y legisladoras es demostrar de qué están hecho para merecer estar representándonos en las decisiones claves del desarrollo político, económico, social y deportivo.
No es lo mismo este disparate a que se aboquen a implementar medidas para que el deporte mexicano sea referente mundial en todas las competencias, no sólo en el futbol. Las diversas disciplinas deportivas requieren de tiempo, inversión, de planificación y eso nos falta y en ello deben abocarse para delinear las estrategias, no declaraciones que sólo muestran qué clase de representantes populares tenemos.










