Letras Desnudas
Mario Caballero
Pregunto: ¿cómo calificaría usted que el partido Morena de repente tomara la decisión de lanzar como candidato a la presidencia municipal de San Cristóbal a un chamaco que tiene una carrera política por un mero golpe de suerte y que en su actual encargo se le acusa de utilizar recursos públicos para comer con manteca y hacer una ilegal promoción de su imagen, además de que resultados no tiene?
No sé usted, pero yo lo calificaría de estupidez.
Para los que llevan algún tiempo leyendo mis artículos sabrán que no suelo soltar epítetos a rajatabla, mucho menos descalificar o censurar sin aportar argumentos. Esto, vaya, no es una descalificación propiamente dicha sino una crítica a un personaje que no tiene capacidad para ser un buen gobernante y su cuestionable desempeño en las dos únicas responsabilidades públicas que ha tenido en su irrelevante carrera política es motivo real y suficiente para pronosticar que como alcalde sería un desastre.
Me refiero a Guillermo Rafael Santiago Rodríguez, miembro del partido Movimiento Regeneración Nacional, quien desde el 19 de diciembre de 2018 funge como director general del Instituto Mexicano de la Juventud y que hoy sueña con ser presidente municipal de una de las ciudades más importantes de Chiapas.
CUESTIONAMIENTOS
Empero, ¿qué sabe Guillermo Santiago de política? ¿En qué se basa para creer que merece ser postulado por su partido a tan importante cargo?
Le pido de favor me siga con su lectura para responder a estas preguntas.
Empiezo por afirmar que Guillermo sabe de política lo que yo de física cuántica, es decir, nada.
Para él la política no es el medio para encontrar soluciones a los problemas de la colectividad, tampoco para llegar a acuerdos que beneficien la paz pública, ni para trazar líneas de acción que desemboquen en el bienestar, la justicia y la felicidad de la sociedad. No. Para él es el medio para arreglar su vida privada, tener un trabajo bien remunerado y alcanzar notoriedad.
Esto es visible en su enriquecimiento personal, en su conducta arrogante y en su palpable ambición de poder.
Guillermo Santiago ha sido un funcionario mediocre que siendo diputado federal se paseó por todo Chiapas en una gira que llamó “La Gran Robadera”, según para evidenciar la corrupción del gobierno pasado. ¿Pero evidenció algo? No. Lo único que hizo fue denostar, injuriar y difamar a cuanto personaje político le pegó la gana.
No digo que los exfuncionarios a los que acusó y tildó de corruptos hayan sido honestos, para nada. Inclusive, en este mismo espacio yo he señalado varios delitos que estos mismos cometieron en contra de la sociedad. Pero el caso es que no se puede andar por el mundo acusando de delincuentes sin mostrar prueba alguna. Lo que hizo Memo fue, como bien lo ha definido el presidente Andrés Manuel López Obrador, vil politiquería.
Pero no podíamos esperar algo distinto del ahora director del IMJUVE. Nació y creció en el griterío callejero. Durante sus años de estudiante universitario (hasta ahora no se sabe si culminó la carrera de Ciencias de la Comunicación), saltó de las aulas a las calles, según para encabezar una protesta contra la reelección de Jaime Valls en la rectoría de la Unach. Pero lo único que buscaba eran sus cinco minutos de fama.
Así que se enroló en Morena y en 2015 obtuvo la diputación federal plurinominal mediante el proceso de insaculación, que fue instituido por el partido para designar a sus representantes en la Cámara de Diputados. Morena no buscó entre su gente a los más aptos, a los más preparados, a los de mejores ideas y propuestas, sino metió los nombres de cinco mujeres y cinco hombres a una tómbola para repartir las curules plurinominales que le correspondían por ley, y el de Memo salió en quinto lugar. Por eso se le conoce como el “diputado tómbola”. Se sacó la rifa.
SUS CARENCIAS
Pasemos ahora a revisar su ideología. Guillermo Santiago se dice de izquierda, pero lo único evidente de su desempeño es que se ha aprovechado de su cargo para mantenerse frente a los reflectores, para codearse con los altos funcionarios del gobierno federal y disfrutar de las mieles del poder.
Se supone que la función del IMJUVE es crear y desarrollar políticas públicas que faciliten el desarrollo de los jóvenes mexicanos, proporcionándoles las herramientas para su educación, salud, empleo y participación social.
Sin embargo, según estudios del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), seis de cada 10 jóvenes no participan en el mercado laboral actualmente. Los jóvenes son el grupo poblacional con la tasa de desocupación más alta, de 6.4%, casi el doble que la tasa de desocupación nacional. Además, en el primer trimestre de este año se registró una tasa de informalidad de 67.4%, que se encuentra por encima de la tasa de informalidad promedio del país, que es de 55.2. Esto sólo por mencionar algo.
Frente a este panorama, ¿dónde está la labor de Guillermo Santiago Rodríguez, que es uno de los responsables del bienestar de los jóvenes de México?
En este contexto, por su incompetencia será culpable de que en este sexenio los jóvenes no tengan un fácil acceso al mercado laboral y que los que logren ingresar enfrenten condiciones adversas que afecten su trayectoria profesional, puesto que se sabe que a la mayoría de ellos no se les garantiza la seguridad social ni otras prestaciones laborales.
Así, Santiago Rodríguez no puede llamarse de izquierda. Además, no cuenta con una ideología propia y desde que empezó en la política no ha hecho más que imitar, absurda y groseramente, la conducta y el discurso del presidente López Obrador.
A saber, el diputado tómbola es un pequeño cacique político que se cree dueño de la verdad. Es intolerante e insolente. Llama a los grupos opositores a Morena como la mafia del poder y tilda de neoliberales y conservadores a todos los que no comparten las ideas y ocurrencias del gobierno. Es pocas palabras, no tiene ideas, ni propuestas, sino sólo hambre de poder.
ESTUPIDEZ
De cara a sus carencias ideológicas, discursivas y políticas, se suman las acusaciones de corrupción en su contra, que abordaremos en otra entrega. Pues hay que saber que el IMJUVE es una dependencia que maneja un sustancioso presupuesto, y Guillermo Santiago está señalado de participar en desvío de recursos públicos, con la supuesta intención de después utilizarlos en su campaña política a la alcaldía de San Cristóbal.
Por tanto, es una estupidez por parte de Guillermo querer hacernos creer que merece ser candidato a la presidencia municipal de San Cristóbal cuando no tiene nada que ofrecer y con el absurdo argumento de que es amigo del director general del IMSS, Zoé Robledo Aburto, quien según lo respalda.
En ese mismo sentido, sería una estupidez de Morena nombrarlo su candidato. San Cristóbal merece ser gobernado por un político capaz, experimentado, que conozca los problemas sociales de la localidad y que sepa brindar soluciones, y el diputado tómbola no lo es. No tiene capacidad, no tiene propuesta, ni carisma, tan sólo una carrera política que se sacó en una rifa.
@_MarioCaballero










