Sin avances, muerte de Paola Yazmín
Han pasado 18 días desde que encontraron sin vida a Paola Yazmín, dentro de una cisterna que tenía candado, en el interior de la escuela primaria David Gómez, donde laboraba como conserje desde hace 13 años.
La muerte de la mujer de 36 años es todo un misterio y hasta hoy en día no ha habido un reporte de cómo va la investigación de este caso que conmocionó a la sociedad Tuxtla, sobre todo, porque existe mucho hermetismo y quienes rodean a la familia de la chica señalan que algo grave se esconde -aparte del deceso- como para que la autoridad que investiga el feminicidio mantenga un silencio total del caso.
Cierto, es una temporada complicada porque las clases se suspendieron desde las primeras horas de la jornada del 8 de diciembre, día en que las propias autoridades de la escuela salieron a dar el anuncio de la tragedia, luego de que los padres de familia ya habían difundido vía redes la muerte de “alguien” al interior de la institución.
El recuento de los datos previos es que ya se había extendido la ficha de búsqueda; su hermana confirmó que la vio por última vez la mañana del miércoles 7 de diciembre, a eso de las 7:30 horas, en el fraccionamiento Moctezuma, donde vivía. El mismo día señalado, algunos compañeros trabajadores la vieron en la escuela realizando sus funciones en la limpieza de aulas y el cuidado del acceso principal, en donde cada mañana abría las puertas a los niños y niñas.
Después de ello, no se sabe el momento en que se les perdió de vista al grueso de la base trabajadora y de los propios alumnos. Desapareció de botepronto sin salir de la escuela y 24 horas después fue localizada al interior de la cisterna, sin vida y con candado la tapadera.
Todo ocurrió el miércoles 7 de diciembre y el cuerpo fue localizado el jueves. No estaba putrefacto ni desnudo. Desde entonces, ¿qué ha pasado? ¿cuál es el avance de las investigaciones? Nada, simplemente silencio en esta tragedia que enlutó a la escuela que se ubica sobre la 12a Poniente y 5a Norte, de la colonia El Magueyito.
Como parte de la investigación, se sabe que existen muchas inconsistencias que la autoridad se reserva y que, para la familia, es parte de una confabulación para aclarar la muerte de Paola Yazmín, justo porque a estas alturas del proceso, no les han permitido conocer el resultado de la necropsia.
Es decir, se desconoce si fue asesinada a golpes, aunque en esta presunción, uno de los bomberos entrevistados después del rescate, dijo que el cuerpo a simple vista no presentaba huellas de violencia. O si fue por sumersión (ahogada) y el tercer punto es que haya sido envenenada.
Durante el recorrido de los ministeriales y los abogados de la familia de la víctima no hubo revisión de la cisterna; se revisaron todos los rincones de la institución y solo un closet que existe al interior no fue verificado.
A decir de la familia, Paola Yazmín no presentaba ningún golpe, ningún rasguño en su anatomía. Además, en el remoto caso de que la mujer cayera a la cisterna, debió haberse golpeado en la cabeza como para perder el conocimiento, aunque esa posibilidad se descartó porque no es posible que nadie se haya dado cuenta que había un cuerpo dentro de la cisterna.
Ésta, por cierto, siempre se conservaba con llave por el peligro de que un niño o niña cayera dentro. Por eso la incongruencia, ya que la cisterna no estaba destapada cuando encontraron el cuerpo, es más, tenía candado.
Y lo más delicado del caso es que si la mataron, alguien tuvo que llevar el cuerpo al interior de la cisterna, meterla con sumo cuidado para evitar que se golpeara con alguno de las paredes de la tapadera, y en este caso, debió ser un hombre, que tuviera la suficiente fuerza para cargarla.
Si la autoridad ministerial ya hubiese dado a conocer el motivo de la muerte de la joven, las especulaciones y las malas interpretaciones hubiesen acabado. Lo cierto es que debe aclararse, y pronto, los motivos de su muerte.
Que se diga que en este plantel hay “mano negra” está más que claro. Lo otro es que la familia está por exigir ante los medios que haya transparencia en la investigación, aunque también está la posibilidad de que se solicite una exhumación del cuerpo para una nueva necropsia.










