El arte y la cultura en la nueva normalidad
Marco A. Orozco Zuarth [email protected]
Repensar los
conceptos de arte y cultura
La reactivación económica debe tener dos pilares fundamentales: la cultura y el medio ambiente, de otra manera no habremos aprendido nada en esta pandemia y, aunque parezca apocalíptico, la destrucción del planeta será irreversible.
Es necesaria una visión holística que articule todos esos elementos esenciales que hasta hoy han sido soslayados. Repensar los esquemas para direccionar la educación, la política y la economía hacia nuevos paradigmas acordes a los propósitos de la humanidad. Es necesario aplicar lo que dijo Noam Chomsky “que es el momento de enseñar a los niños y jóvenes a entender el mundo”.
La cultura y el arte deben jugar un papel esencial en ese proceso, orientarse más hacia la colectividad y hacer una sana distancia con la individualidad, en donde mucha culpa tiene la ideología neoliberal, ya obsoleta.
Con esto no digo que se vuelva al utilitarismo, sino a la solidaridad y la fraternidad tan necesarias. En este contexto también debe cuestionarse el concepto de “productos culturales”, como se han venido entendiendo.
A la cultura debe de dejársele ver solo como un derecho a disfrutar los espacios culturales. Solidaridad, fraternidad, creatividad, participación, cooperación, empatía, resiliencia, son conceptos a retomarse y dejar de privilegiar el concepto de competencia.
Se trata entonces de repensar los conceptos de arte, cultura y el papel del Estado.
El concepto de cultura de la UNESCO es amplio: “…la cultura puede considerarse actualmente como el conjunto de los rasgos distintivos, espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan a una sociedad o un grupo social. Ella engloba, además de las artes y las letras, los modos de vida, los derechos fundamentales al ser humano, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias y que la cultura da al hombre la capacidad de reflexionar sobre sí mismo. Es ella la que hace de nosotros seres específicamente humanos, racionales, críticos y éticamente comprometidos. A través de ella discernimos los valores y efectuamos opciones. A través de ella el hombre se expresa, toma conciencia de sí mismo, se reconoce como un proyecto inacabado, pone en cuestión sus propias realizaciones, busca incansablemente nuevas significaciones, y crea obras que lo trascienden”. Sin embargo, están ausentes esos nuevos valores que debemos incorporar.
El arte y la cultura van más allá de ser una herramienta de cambio social, ahora son parte ya de la conservación de la especie y el planeta.
La nueva normalidad debe construirse con acuerdos, pactos, alianzas entre todos los sectores, entre gobierno y sociedad civil.
No podemos olvidar el dolor que hemos sufrido como sociedad, al ver que han fallecido miles de seres humanos. Esto no puede olvidarse y la vida que tiene que seguir, debe ser para construir un mundo mejor, para no seguir igual.
Lo aquí planteado es solo una parte de todo aquello que debe incluir ese proceso de repensar y construir nuevos horizontes, acordes con lo que deseamos como humanidad.
Cuarta y última entrega.










