Enrique Flores Amastal Ciudad de México
Te invito
Hoy, amor mío, te invito una copa de olvido.
¿Qué te parece una sopa de besos?
Después, un platillo de sexo,
y como postre, en lugar de café
tomaremos recuerdos.
Hablaremos de coches,
si lo prefieres hablaremos
del último bestseller.
Digamos que García Márquez
nos sirve de referencia
y al hablar de los aurelianos
y de Pilar Ternera,
nuestro mundo se nos va de las manos.
Una charla cotidiana, intrascendente,
clásica despedida de dos amantes.
Hoy no me veo en tus ojos,
ojos donde aprendí a leer
el deseo de tu cuerpo.
No toco tus labios
sonriente a fin de ser sociales.
Me evitas de mil maneras,
como ves, no hay resentimientos.
Tantas cosas de mí
Tantas cosas de mí
duermen en tu lecho
que cada caricia
preámbulo sereno
del vaivén eterno
de la vida, anida
en tu pecho.
Hoy, a la distancia
injusta del averno
de ti ausente vivo
de tus noches de vigilia.
Aun sintiendo tu deseo
me niegas el calor de tus brazos,
la turgencia de tus senos
la delicia de tu sexo.
Y así nace impávida
en la planicie de tu vientre
el monte original
oculta la fuente.
Enrique Flores Amastal
Poemas del libro Añoranzas
Cotidianas, paginas 48, 49 y 62.










