Tragedia en Ciudad Juárez bajará de la contienda a Maru Campos

La corrupción o descomposición social continuará por mucho tiempo en todos los niveles de la política social en México. No hace falta que ésta provenga de los conservadores o del propio partido Morena, un instituto muy criticado por “presumir” un cambio que sólo en sus mentes se ha dado, pues ahora le tocó al Partido Acción Nacional por la pésima forma de gobernar Chihuahua de María Eugenia Campos.

La tragedia que desencadenó el motín en el penal de Ciudad Juárez, ha sido prácticamente una desatención de las autoridades penitenciarias, de seguridad y de la propia mandataria panista que a pesar de que ya habían sido advertidos de lo que pudiese pasar cuando en agosto se dio otro intento de asalto al cereso, no hicieron nada para reforzar el reclusorio o la reubicación de los reos considerados peligrosos.

En la fuga de Ernesto, alias “El Neto” y César N, apodado “El Chilín”, líder y principal subalterno de la banda “Los Mexicles”, además de otras 25 personas integrantes de esta organización, así como la muerte de 17 personas, 10 de ellos custodios y siete reos, así como 13 heridos, la gobernadora de Chihuahua hizo su aparición en el lugar de la masacre, 12 horas después.

Es indudable que el grupo que rescató a los presos tuvo que tener la colaboración de alguien de adentro del penal, ya que, de acuerdo con la operatividad del enrejado, la puerta de acceso sólo puede abrirse desde el interior, pues está blindada hasta contra explosiones.

La desatención ha sido la pauta que distinguió este caso pues con antelación a la tragedia, la Comisión de Derechos Humanos en la entidad había realizado 11 recomendaciones al cereso número 3 de Ciudad Juárez y ninguna se había atendido.

Los hechos demuestran deficiencia en el manejo del penal, ingobernabilidad. Además, el cierre de un centro de readaptación social, hace dos años en aquella entidad, generó sobrepoblación en otros penales, incluido el de Ciudad Juárez.

El argumento que se dice por el cual no se había reubicado a ciertos reclusos peligrosos es porque había habido fallas en el papeleo o, mejor dicho, burocracia intencional o alguna instrucción o amenaza para dejar sin efecto la reubicación.

Hasta hoy en día no se conoce una postura oficial de la gobernadora que aspira o aspiraba a ser la candidata del PAN a la presidencia de la República, ya que este resultado que pone en evidencia la falta de pericia para tratar los problemas álgidos, prácticamente se ha despedido de esta intención.

Y justo lo que no pudieron hacer en años, en menos de 24 horas lo convierten en una realidad, lo hacen efectivo, la reubicación de dos centenas de reclusos considerados de alta peligrosidad para otros penales de alta seguridad que hay en el país.

Lo malo es que la población donde se encuentran estas cárceles ha protestado por el peligro que representa que los reos de esta estirpe lleguen a ocupar estos lugares, pues crece la posibilidad de que se presenten hechos delictivos como el de Ciudad Juárez.

Quizás en este momento en Chiapas estén ya instalados los reclusos que forman parte de la remesa de los 200 que fueron sacados del penal 3 del estado fronterizo del norte. El de Villacomaltitlán es una cárcel federal donde ya existen varios reclusos que cumplen sentencias por delitos graves.

Independientemente de que en casos como estos se le cargue la mano a la federación, el gobierno del estado de Chiapas debe poner sus “barbas a remojar” y redoblar su sistema de seguridad para que no sea sorprendido por las bandas organizadas que quieran sacar a sus “líderes”.

El penal que se ubica en Cintalapa, El Amate, que dio paso al legendario Cerro Hueco, debe tener todos los cuidados necesarios para no ser noticia nacional, pues en este punto convergen algunos delincuentes considerados de alta peligrosidad.

Además, el reciente intentó de motín en el penal de Catazajá, municipio colindante con el estado de Tabasco, registrado a inicios de año, debe ser una llamada de atención para redoblar la vigilancia.

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