Marco Alvarado/Diario de Chiapas
Para la mayoría de la población enero cuesta y cuesta mucho, y esto se debe principalmente a dos factores muy arraigados: poco o nulo ahorro y compras en exceso durante diciembre.
De acuerdo con la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), el uso indiscriminado de los recursos económicos en diciembre condiciona a que muchas familias tengan incluso que empeñar algunos bienes.
Al acercarse el fin de año la recomendación es clara: evitar tarjetazos y compras innecesarias, aunque es lo que muchos hacen ante la avalancha de promociones o descuentos.
Sin embargo, esta situación puede ser muy compleja para quienes ya arrastran deudas y cuya capacidad de endeudamiento está tan comprometida que apenas y pueden pagar los saldos mínimos.
Otro factor que influye es la inflación, que determinó costos altos en productos de primera necesidad, pero también en aquellos que no son imprescindibles.
Estudios de la Condusef y otros organismos especializados en las finanzas, muestran que la mayoría de la población compromete su capacidad de pago en diciembre, especialmente porque se reciben ingresos extraordinarios como el aguinaldo.
Y son estos gastos que se acumulan a fin de año los que vuelven una cuesta la primera quincena de enero, aunque en los casos más complicados, son tres y cuatro las quincenas que deben “estirarse” para salir a flote.
Cuando ya no se puede remediar lo gastado, algunas de las opciones que se proponen es que las familias realicen reajustes en sus gastos y, ahora sí, empleen sus recursos de manera adecuada.
Otra opción es comprar en los mercados públicos en lugar de pedir comida, preparar la comida en casa, usar el transporte público, buscar ingresos adicionales al trabajo que se tiene y buscar las ofertas, pero comprar lo que realmente se necesita.










