La apuesta está echada para tener servicios de salud como en Dinamarca

A una semana de que acabara el 2022, resonó la noticia de que México, a más tardar en un año, tendrá un sistema de salud pública igual al que se práctica en Dinamarca o incluso, mejor. Es decir, los millones de mexicanos ya no tendrán que esperar por horas sentados para ser atendidos ni habrá esa posibilidad de que les programen sus citas según sea el caso, hasta semanas o meses después.

Como intención y buenos deseos es esperanzador que se concrete este pronóstico. Pero igualarlo o mejorarlo en un año como fue el pronóstico de este gobierno es algo prácticamente una tomada de pelo, por la sencilla razón de que no hay dinero que alcance para destinarlo al sector Salud.

En este quinto año de gobierno no habrá alternativa para recuperar dinero de los contribuyentes más que el programado. A menos que se esté pensando en contraer más deuda, pero esta medida sería como dejar ahorcadas las finanzas para la próxima década, como mínimo.

El exsecretario de Salud federal, doctor José Narro Robles, dijo que se requeriría por lo menos una inversión superior a cuatro veces y media más por persona, y principalmente, aplicar un programa descentralizado de los servicios, contrario a lo que se practica hoy en día.

Dinamarca, por ejemplo, tiene las mejores prestaciones de salud, calidad de vida y empleo en toda Europa. Ocupa el puesto 11 en el ranking de Producto Interno Bruto per cápita en relación de un total de 196 países. También ocupa el tercer puesto de los 190 países que conforman el ranking Doing Business, que clasifica los países según la facilidad que ofrecen para hacer negocios. En educación, presenta nueve años de educación obligatoria y gratuita (escuela primaria y secundaria inferior). Los estudios universitarios son también gratuitos y además remunerados.

El sistema de salud su financiamiento es principalmente pública, procede de los ciudadanos y presupuestos estatales. En el 99 por ciento de la población, el paciente tiene asignado un médico especialista en atención primaria especifico. También, tiene derecho a la asistencia médica gratuita del mismo y de otros especialistas médicos. Este sistema es gratuito para el paciente, simplemente ha de identificarse a través de su tarjeta sanitaria. Y los ayuntamientos son factor primordial para participar en el servicio con sus aportaciones económicas.

La atención domiciliaria es otro de los servicios que se ofrecen como parte de la atención primaria, esto consiste en las visitas a domicilio de enfermeros y médicos a los pacientes cuando se encuentran en condiciones desfavorables para acudir al centro de salud, y éstos son organizados por los ayuntamientos. Además, los municipios están encargados de proporcionar los dispositivos y aparatos necesarios, sin costo alguno, que sean necesarios para garantizar el cuidado.

Estas cortas líneas son apenas algunos de los servicios que ofrece este país escandinavo. De ahí que surjan muchas preguntas que en lo inmediato no tendrán respuesta. En entidades como Chiapas, a pesar de los esfuerzos sobre humanos que se realizan, las carencias para resolverse están a muchos kilómetros de distancia.

Es cierto, comparado México con Dinamarca, el exitoso programa de salud se da porque la corrupción es una palabra que en el país danés no se práctica. Sin embargo, no solo se trata de ello, pues son muchos años de abandono. Hace falta mucho, pero mucho dinero y compromiso con la transparencia para que se construya un sistema de primera.

No nos imaginamos cómo se resolverá lo que hoy se ha convertido en un problema, pues éramos un país autosuficiente en la producción de vacunas, y hoy es penoso que la misma Secretaría de Salud federal recomiende que los que tengan de 5 a 60 años no se vacunen, de preferencia, contra la influenza para que las personas de menos de cinco y mayores de sesenta, puedan tener acceso a esta dosis que le puede salvar la vida.

Lo cierto es que los indicadores de salud están muy lejos como para pensar que en un año se tendrá ese servicio de primer nivel, aun así, se haya erradicado, en el hipotético caso, la corrupción.

En un sistema aspiracioncita no se le invita al pueblo a desafiar una pandemia como se hizo con el COVID. El país lidera las estadísticas por muertes a causa del coronavirus y todo por no usar cubrebocas, por los populistas mensajes de que no tuviéramos miedo, que no pasaba nada, que nos abrazáramos y por no sufragar una política de pruebas primarias contra el COVID.

Los deseos son buenos, pero que se cumplan está en chino. Reiteramos, un gobierno de buenas intenciones lo tienen cuando son candidatos, pero cuando se enfrentan a la realidad hay que sopesar lo que se dice para no fomentar falsas ilusiones ciudadana.

El meollo del asunto es que el día de mañana, cuando haya una nueva administración hay que empezar de nuevo. Lo ideal, lo lógico, era empezar a sembrar las bases para un servicio de salud eficaz y quizás en eso hay la voluntad, pero vamos a ver en qué termina. La apuesta está echada.

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