Festividades naturales
Jorge Alberto Rincón Acebo [email protected]
La navidad y el seis de enero, eran sencillas.
Tratando de desterrar a la festividad Huitzilopochtli, Guichilobos al no poder pronunciarlo. Adaptaron en la temprana colonia velas, veladoras y antorchas, pidiéndole al sol que retorne, ocultado en la celebración el domingo.
Centurias previas, en el área de Israel, el pueblo celebraba el seis de enero el alumbramiento del Dios Eón. Nacido de la virgen Koré. Supremo e imparcial, es el tiempo eterno y la prosperidad, sin comienzo ni final. En ceremonia nocturna, marchaban en procesión hasta la gruta nacimiento del dios. Lo tomaban en sus brazos, lo paseaban y finalmente lo devolvían a la cueva en la última vigilia, la del canto del gallo. Al abandonar el santuario el grito era unánime: “La virgen ha dado a luz… Aumenta la luz”.
Al igual, en el reino de Nabatea al sureste de Israel, en los templos de Petra, otra virgen: Chabou, alumbraba al no menos célebre dios de la fertilidad, Dusares. Residía en los montes, gobernaba los fenómenos naturales y los ciclos estacionales (1).
Recuerdan al día de los difuntos. Vida y muerte, ciclos de comida.
Los lugareños desean aprender a comer diferente: los tamales no solo de frijoles, ahora llevan carne de pollo, pescado o camarón.
Pero el pudiente posee mesas y sillas para sentarse, casa con ventanas, techo y tapanco, cuarto para juerear. Puro lujo, igual cuando habitan aledaño al pozo o arroyos.
A la mesa de doña Carmen se encuentra un caballero que se dice andaluz pero parece moro, eso sí: bien hábil para rezar pequeños fragmentos en latín.
Su calvicie la recubre con una peluca inadecuada con este calor, huele a grasa rancia. Narigón, de labios delgados y sonrisa espontánea.
Alabando a los manjares, expresó: Entre un buen plato y un mal trato, existe un pésimo cocinero.
Diferencia: una buena cocina existe en cocinar lenta y como si fuera prolongación del placer del sabor. A los seres humanos, dios cocinó lentamente a blancos, con exceso de llamas hasta tostar a los negros y medio fuego los morenitos.
Tu carbón debe de estar en brasa, no levantar llama, cocer a fueguito lento para que obtengas juguito. Era novedad, habían traído bacalao en salmuera para no podrirse. Antes de cocinar se retira la pulpa de las espinas, pasarlo por varias aguas, guisar a fuego lento, evitando que se haga una pasta o una masa.
Por separado cebolla, tomate y ajo troceados finamente, dorándose. La diferencia entre comer bien o mal, está acorde a tus posibilidades creativas.










