El año de la recuperación económica
El gobierno de la República ha consolidado su optimismo de que este año la recuperación del peso mexicano y de la economía será benéfica para el país. Es decir, se crecerá en equilibrio macroeconómico, se tendrá una buena recaudación de impuestos y a lo que le apuesta el presidente Andrés Manuel López Obrador es que la corrupción se ha erradicado por completo en su gobierno.
Es bueno que haya la certidumbre y la confianza de que nos irá bien, de que el presupuesto será suficiente. No hay nadie más que el mexicano que añora que su economía levante, que haya empleos y que la inseguridad, el azote de éste y la de los tres anteriores gobiernos federales, se combata con mano firme, no con palabrería.
La detención de Ovidio Guzmán, “El Chapito” es un ejemplo de que si se quiere se puede. Derivado de este hecho, el país puede entrar en una convulsión en la que las fuerzas de seguridad tienen que demostrar de qué están hechos, pues el grupo delincuencial seguramente preparará actos desestabilizadores. La confianza que el pueblo de México ha puesto en los militares hoy está al límite para responder en los hechos que se ha reivindicado en la estrategia.
No importa que se diga que el operativo que costo sangre y luto en 29 familias, entre ellas la de 10 militares, el resto correspondió a presuntos delincuentes, se haya realizado para consagrarse con la visita de esta semana del presidente Joe Biden o por lo que sea. Lo cierto es que ya hacía falta una sacudida de este tamaño en el gobierno federal.
Por ello en este inicio de año es bueno siempre recibir buenas noticias. La otra, la del aumento al salario mínimo que entró en vigor el primero de enero, es un arma de doble filo, pues si bien en esta administración se ha recuperado, la ola de incrementos a los productos y servicios no da margen para festejar que se tenga más dinero en el bolsillo.
El aumento del 20 por ciento al salario mínimo significa que éste sea de 207.44 pesos diarios y de 312.41 para la frontera, además de que los salarios mínimos profesionales tuvieron un incremento de 20%.
En términos reales, el salario se ha recuperado en 90% de su poder adquisitivo con los cinco incrementos que se han realizado durante la actual administración. Sin embargo, de poco ha servido pues a mayor alza en los salarios, mayores son las repercusiones.
Lo cierto es que el gobierno da a conocer que su política es benefactora para recuperar el poder adquisitivo. En apariencia lo es, pero en muchas empresas éste no se respeta y los salarios quedan estáticos. La canasta básica, pese a todos los esfuerzos porque esté al alcance de las familias, continúa al alza.
El aumento a las gasolinas continúa, el precio del gas LP también tuvo un incremento este año. Si usted va al mercado, en estos momentos el kilo de jitomate lo obtendrá en 28 pesos y 38 en las tiendas de autoservicio. Un kilo de pollo apenas alcanza para una familia de cuatro personas y éste está por las nubes, ya no se diga de la carne de res, que alcanza los 185 pesos por kilo.
Precios que sin duda están fuera del alcance de una familia que apenas tiene para mal comer. Y ya no se hable del aumento de tres pesos que se tiene contemplado para mediados del mes de febrero del producto básico que es la tortilla.
Para esa fecha establecida, por lo menos 25 pesos tendrán el kilo del básico, Quién iba a pensar que esta situación se vería en corto tiempo, sobre todo cuando hay un gobierno que prometió las perlas de la virgen.
Los empresarios de la masa y la tortilla han dado siempre el grito en el cielo por la disparidad en la forma de trabajar de los propietarios de estos expendios, pues de 6 mil que hay en la entidad, en promedio, 5 mil 400 son informales, es decir, evaden pagar impuestos.
Ante este panorama, nos conformamos con que el gobierno se esfuerce en garantizar seguridad, pues de nada sirve que haya alzas pomposas si no se tienen fuentes de empleo.










